¿Son o no son los «hipsters» apolíticos?

El mensaje social se ha colado en la música «indie». Los expertos lo achacan a una crisis económica que arrasó con la clase creativa


Santiago / la voz

En el 2014 salía a la calle Polvorado, de Nacho Vegas, que arrancaba diciendo «¿Dónde está nuestro pan, patrón? / ¿Dónde quedó todo ese dinero?». Ese mismo año, Vetusta Morla daba un golpe de timón y publicaba La deriva, con letras que destilaban cierta sensibilidad política. Love of Lesbian sacaba Mal Español dentro de su Nouvelle Cuisine Caníbal. ¿Qué estaba pasando en una escena musical que había crecido de espaldas a la política? En titulares: la crisis, que se cebó en las clases medias y dentro de ellas, en la clase creativa, que hasta ese momento estaba llamada a ser la élite social. Y el indie, que se había desarrollado altivo y ensimismado, empezó a hablar de lo que estaba ocurriendo en España. «Vale, no son Al vent o Al alba, pero empiezas a ver que hay una evolución». Lo dice Héctor Fouce, profesor de la Complutense que junto a Fernán del Val, de la UNED, han investigado cómo y por qué empezó a desarrollarse un sustrato político entre los gafapastas.

El indie es, por antonomasia, la banda sonora de esa clase creativa -la que Hesmondhalgh y Meier definieron como la fracción dominada de la clase dominante, que se traduce en un gran capital cultural que no viene acompañado de capital económico-, ahora asfixiada por el estallido de la burbuja. Es la misma clase media que arrebató a los políticos el monopolio de la política: la hacen personas con inquietudes. En ese momento concreto, el indie empezó a hablar de lo que también a ellos les ocurría. «El valor es que este tipo de cosas los diga alguien como Vetusta Morla», que es capaz de llenar varias noches seguidas el Palacio de los Deportes de Madrid. Empiezan a asumir un discurso político los grupos que escuchan «los guais, los enterados. Hay gente que dice que son solo ligeramente políticos. Ya, pero llegan a mucha más gente No es el típico grupo de nicho, que predica a los conversos», sino que introduce contenido político en capas mucho más amplias de la sociedad.

Los que hace una década despreciaban los cantautores antifranquistas -solo hay que escuchar Vuelve la canción protesta de Los Planetas- los han dignificado de nuevo, como Nacho Vegas. «Con matices, porque es mucho más sofisticado sonoramente, pero ves el vídeo de Polvorado y son las luchas obreras en Asturias durante la reconversión industrial».

Así que la historia más reciente de España se puede resumir en su música: los cantautores antifranquistas. La Movida del discurso dominante del país nuevo y moderno y la de los grupos de rock de barrio que contaban otra película. El indie intimista y egocéntrico de los años de la economía expansiva, y el sustrato político de los años del fin de la clase media.

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