Todo lo que debes saber sobre los patinetes eléctricos

Su regulación, las recomendaciones de uso, qué tipos de aparatos hay o si es necesario firmar un seguro. Te contamos todos los detalles


La moda de los patinetes eléctricos ya se ha cobrado su primera víctima mortal. Una mujer de 92 años fallecía el pasado mes de agosto en Barcelona después de ser arrollada por un patinete eléctrico en el que viajaban dos jóvenes. La nonagenaria recibió un golpe y cayó al suelo. Su cabeza impactó contra el asfalto. Ingresó en estado grave en el hospital y fallecía a los pocos días del suceso.

Este es el primer atropello mortal en España con un patinete eléctrico. Pero la DGT lleva alertando de los peligros de estos aparatos desde hace ya unos meses. El atropello de Barcelona no es el único incidente que se ha registrado en España. En enero, un niño de cinco años, que al parecer iba montado en un patinete eléctrico, ha muerto atropellado por un autobús de línea en Badajoz.

Estos vehículos -uno de los regalos estrella de las últimas Navidades y, previsiblemente, de las próximas- se han multiplicado en las zonas peatonales. En todas las calles de España es habitual encontrarse con alguno de estos patinetes. Madrid o Barcelona tienen serios problemas en sus calles y la DGT ha apurado los tiempos para poner sobre la mesa una regulación que acote los derechos y deberes de los conductores que se pongan a los mandos de estos aparatos. 

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Furor por los patinetes eléctricos: ¿por dónde pueden circular? Este tipo de vehículos se ven cada vez más en Galicia, pueden alcanzar los 30 kilómetros por hora, pero en realidad están en un limbo legal. Cada concello debe establecer si pueden viajar por el asfalto, las aceras o los carriles bici

¿Hay regulación?

El subdirector general de movilidad de la DGT anunciaba que están trabajando ya en una regulación que prohíba circular por las aceras con estos aparatos y superar la velocidad de los 25 kilómetros por hora.

Todavía falta camino por andar. Por ahora, estos cachivaches no tienen la obligación de estar asegurados, pero los expertos alertan de que los patinetes eléctricos conllevan los mismos peligros que cualquier otro tipo de vehículo motorizado. Sin seguro, los gastos y sanciones derivados de las lesiones personales o los daños materiales por su conducción recaen sobre el piloto. Aunque la oferta de las aseguradoras en esta materia es más bien escasa, es una cuestión que se debe tener en cuenta. Porque circular sin seguro con patinete eléctrico puede costar muy caro.

¿Los puede utilizar todo el mundo?

Para los más jóvenes, los patinetes eléctricos son un auténtico furor. Los conocidos como hoverboard son grandes protagonistas en las cartas navideñas y un habitual en las peticiones de los pequeños por cumpleaños y demás fechas señaladas. Son la última moda. Pero su uso no está exento de peligros. Para los peatones, y para los propios niños. Vendedores y expertos alertan de la importancia de utilizar estos aparatos según la edad y el peso del niño. Lo recomendable es que hasta los 8 años no se pongan a los mandos de uno de ellos. Pero la realidad es que niños de 6 y 7 ya los sacan a pasear a los parques sin las mínimas seguridades. Algunos modelos incluso recomiendan no ser utilizados hasta los 14. Y en todos los casos debe contarse con la supervisión de un adulto. Porque aunque su manejo parezca sencillo, perder el control puede tener serias y dolorosas consecuencias.

¿Qué tipos de patinetes hay?

En el mercado existe una amplia gama de patinetes eléctricos con características muy diferentes. La velocidad, estabilidad y autonomía son algunas de las características que determinan los diferentes tipos de aparato. 

El patinete eléctrico convencional suele estar compuesto por dos ruedas (aunque algunos llegan a tener hasta tres) en línea. La orientación se dirige a a través del manillar y es uno de los más populares. Su precio en el mercado oscila entre los 200 y los 900 euros. 

Los autobalanceados, entre los que destacan los Hoverboard, cuentan con dos ruedas a cada lado y funcionan balanceando nuestro cuerpo hacia la dirección a la que nos queremos mover. Es uno de los más populares entre los niños y se pueden encontrar por unos 100 euros. Algo menos popular es el monociclo eléctrico, que también entraría en la categoría de los autobalanceados. La principal diferencia con los Hoverboard es que este solo cuenta con una rueda y los pies se colocan a ambos lados. Los Hoverboard tienen la posibilidad de adherir un sillín, una adaptación más cómoda que funciona también por el balanceo pero que es más segura al permitir al usuario ir sentado.

Los Segway son los más veteranos. Llevan circulando por las carreteras desde hace bastante tiempo. Fueron los primeros dispositivos de transporte con autobalanceo y están compuestos por una plataforma para que el usuario pueda ir de pie, un manillar y una gran rueda a cada lado. Algunos trabajadores lo han incorporado como medio profesional: es habitual ver a algunos agentes vigilando playas sobre uno de estos cacharros o a los cuerpos de seguridad de los centros comerciales desplazándose por los pasillos en Segway.

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