En este cuartel mandan ellas

El de A Fonsagrada es el único puesto de Galicia en el que las mujeres son mayoría. Actualmente son cuatro, una de ellas es sargento y está embarazada de seis meses


LUGO / LA VOZ

Al municipio más extenso de Galicia, donde abunda la población envejecida y del que huyen las jóvenes, llegan ellas. Lo hacen para poner orden ante cualquier rencilla y para velar por la seguridad de todos los vecinos. Son las guardias de A Fonsagrada, el único puesto de Galicia donde las mujeres son mayoría y de los pocos de España donde predomina el sexo femenino. Aquí, el 80 % de la plantilla son mujeres.

Ninguna de ellas quiere jubilarse en la montaña lucense, pero mientras no salen vacantes cerca de sus casas, prestan servicio en este concello y también actúan en Negueira de Muñiz.

Hasta hace dos semanas formaban parte de este puesto Nansi Rey (Malpica de Bergantiños, 1982), Ana María Rodríguez (Lugo, 1975) y Eva Autrán (Santiago de Compostela, 1983), además de Alberto, el marido de esta última. Ellos son los encargados de intervenir en esporádicas desavenencias entre vecinos o los clásicos conflictos por temas de lindes. Pero el pasado día 15 se incorporó al equipo una nueva representante: otra chica joven. Procedente de Extremadura y embarazada de seis meses y medio, la sargento Ana Isabel Caleya (Almendralejo, 1984) acaba de aterrizar en el único cuartel de Galicia en que las mujeres suman más. Lo hace por temas personales. Su pareja, también guardia y actualmente destinado en Huesca, es lucense. «Tanto él como yo queremos terminar por aquí. A Fonsagrada era el único puesto que podía pedir de esta comandancia. Había más vacantes, pero para solicitarla tienes que tener un mínimo de dos años en un sitio para saltarte esa permanencia. En Huelva llevaba solo un año, y A Fonsagrada era el único puesto que me permitía esto», explica la sargento, que procede de una familia de guardias civiles. Su padre ahora está en la reserva y una de sus dos hermanas ejerce actualmente de cabo en Benavente.

Una mujer al mando

La llegada de la sargento Caleya fue recibida con mucha alegría por las otras tres guardias. «Cuando nos enteramos de que era una mujer, nos pusimos muy contentas y se lo comunicamos rápidamente a nuestras compañeras guardias de la Comandancia por un grupo que tenemos de WhatsApp», cuentan Eva y Nansi. Ahora, dicen, solo nos falta una cabo. «Está vacante y queremos otra mujer. Vamos a poner en ficha que aquí solo se cubren las vacantes con mujeres», bromean.

Las tres guardias aseguran que el trabajo es, en general, muy tranquilo y que entre ellas se entienden perfectamente. «Iso de que moita muller xunta é mal asunto, aquí non pasa. Levámonos mellor entre nós que con Alberto. Rifamos máis con el, porque sempre nos leva a contraria por sistema», asegura Nansi, que ingresó en el cuerpo en el 2009 y lleva en A Fonsagrada desde diciembre del 2011. «A nivel laboral no tenemos las mismas ideas y discutimos más», añade su esposa y compañera, Eva, que lleva en este puesto desde el 2010.

En opinión de las tres, las mujeres son más cercanas con el ciudadano y empatizan mejor con los problemas relacionados con la violencia machista o con menores. «Por lo general, los hombres son más fríos y serios. Nosotras le damos más importancia a las cosas y ellos le quitan hierro. Son de protocolo puro y duro, nosotras vamos a un servicio y nos metemos más en el papel humano. En cambio ellos son de manual, no se dejan influir por las emociones y nosotras nos marchamos con los problemas para casa», dicen.

Sin embargo, no se sienten en absoluto discriminadas por el hecho de prestar servicio en un Concello donde son mayoría los hombres, sobre todo de edad avanzada. Al contrario, creen que por su manera de ser se han ganado el cariño y respeto del pueblo. «No percibo machismo cuando tenemos que actuar. Todos nos conocen y nos tratan con mucha cercanía, aunque sí puede ser que a Alberto todavía lo traten con más respeto», apuntan.

Mientras Ana, Nansi y Alberto patrullan, Eva se encarga de realizar las labores burocráticas. Está en reducción de jornada por maternidad y afirma que en A Fonsagrada no hay muchos conflictos: «Es un sitio muy tranquilo. A lo largo de un mes suelen interponerse unas diez denuncias».

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