La UE sabotea el plan de Juncker para acabar con el cambio de hora

La presidencia de turno sugiere aplazar la medida al 2021 para estudiar sus implicaciones técnicas y legales

Los relojes atrasarán sus manecillas esta noche
Los relojes atrasarán sus manecillas esta noche

bruselas / Corresponsal

Las cancillerías europeas piden tiempo muerto. La ambiciosa y repentina propuesta de la Comisión Europea para terminar con el cambio de hora bianual el año que viene ha cogido por sorpresa a la mayor parte de ellas. Las prisas de Jean Claude Juncker por sacar adelante su «medida estrella» antes de las elecciones europeas de mayo del 2019 ha irritado a algunos gobiernos que han visto en esta maniobra más tintes políticos y populistas que rigor científico. El más claro en posicionarse ha sido el portugués. Su primer ministro, Antonio Costa, dejó claro que se opondrán a esta última ocurrencia de Bruselas: «No veo razón para que se contradiga a la ciencia y que se haga algo de forma arbitraria», aseguró este mismo mes, antes de invitar a Juncker a preocuparse por cosas «más importantes».

Pero Lisboa no está sola. Algunos expertos sostienen que adelantando una hora el reloj cada último domingo de marzo y atrasándola el último domingo de octubre, la UE puede ir ajustando mejor su horario al ciclo solar. Muchas capitales cuestionan la eficacia de su supresión y reprochan al luxemburgués la precipitación con la que ha gestionado el asunto. «No hay evidencias concluyentes sobre si los beneficios del cambio de hora compensen los inconvenientes vinculados al cambio de hora», admite la presidencia austríaca de la UE en un documento interno al que ha tenido acceso este periódico.

Las consecuencias físicas del cambio de hora ¿mito o realidad? Cuando retrasamos nuestros relojes, nuestro cuerpo lo nota. Dicen los expertos, que afecta especialmente los niños, que además no entienden por qué de repente hay menos horas de luz. Pero hay trucos para minimizar los efectos

Países como Bélgica ya han pedido más tiempo para recopilar información sobre las implicaciones técnicas y legales que acarreará su supresión. Quieren más argumentos antes de tomar posición. «No estoy seguro», admitió ayer su primer ministro, Charles Michel, antes de reconocer que los Países Bajos también están pidiendo un aplazamiento del cambio de hora: «Hay una serie de discusiones sobre el tema entre bastidores. En Europa nada es tan simple», abundó, según recoge La Libre Belgique. Serán los ciudadanos quienes decidan en última instancia, pero sus representantes políticos quieren más tiempo. El gobierno de la región de Flandes ha pedido «al menos un año» para decidir si adoptan el horario de verano o invierno en función de las consultas con sus países vecinos (Alemania, Holanda y Francia).

El Consejo quiere evitar a toda costa que la eliminación del cambio de hora provoque disrupciones en los horarios de las operaciones de transporte, problemas en el funcionamiento de los sistemas de información y comunicación, mayores costes en el comercio transfronterizo o descenso en la productividad de los bienes y servicios. Pero el calendario estrecho que ha impuesto Bruselas no contempla margen de maniobra alguno para estudiar mejor las alternativas. Por eso la presidencia del Consejo está dispuesta a sabotear sus planes y aplazar el fin del cambio de hora a marzo del 2021. La Comisión no está de acuerdo: «Hemos introducido un calendario muy ambicioso porque responde a una preocupación entre los ciudadanos. Está claro que no quieren cambiar el reloj dos veces al año», aseguró ayer su portavoz, Mina Andreeva.

Fuentes diplomáticas cuestionan el procedimiento y el grado de representatividad de la encuesta pública en la que se ha basado el equipo de Juncker para desterrar el baile de manecillas, en la que participaron 4.6 millones de ciudadanos europeos y arrojó un resultado contundente a favor (84%) de poner fin al ajuste bianual. No obstante, un tercio de los participantes procedían de un mismo país: Alemania.

En las tres reuniones técnicas que han mantenido los Veintiocho no ha habido avances. Algunos países siguen sin tener claro que la propuesta sea una buena idea. España y Francia todavía siguen inmersas en consultas internas y otros socios como Finlandia, quienes quieren apurar los tiempos, admiten que van a tener que ser pacientes.

La primera toma de contacto política tendrá lugar el próximo lunes y martes en Graz (Austria). No se esperan decisiones ni grandes avances para impaciencia del Parlamento Europeo. La institución quiere imprimir la máxima velocidad al dosier, en manos de la socialista sueca Marita Ulvskog, a pesar de tener unos 20 expedientes congelados en la Comisión de Transportes. El objetivo es tener la medida aprobada en marzo para poder convertir el fin del cambio de hora en una bandera que blandir para defender el valor añadido de la UE en un momento de máxima desafección ciudadana. ¿Propuesta populista? La Comisión rechaza el término aunque no esconde que la motivación detrás de este debate no es otro que el apetito de los europeos por no tener que ajustar sus relojes dos veces al año.

Expertos discrepan sobre si el de hoy debe ser el último cambio de hora en España

El debate sobre la utilidad del cambio de hora sigue candente, y los expertos no se ponen de acuerdo sobre si este debería ser el último cambio estacional en España. El catedrático del departamento de física aplicada de la Universidad de Santiago Jorge Mira, ha afirmado que espera que «no sea la última vez» que se produce este cambio. Mira -que forma parte de la Comisión de Expertos encargada de evaluar la conveniencia del cambio horario en España- ha insistido en que el cambio «es absolutamente necesario porque el día en verano dura más que en invierno y esto se arregla con el cambio estacional». Por su parte, el físico de la Universidad de Sevilla, José María Martín Olalla, en línea con Mira, ha defendido la importancia de realizar el cambio horario para «adaptarse a las estaciones». «Si no se realizara el cambio en marzo, por ejemplo, los niños entrarían más tarde al colegio y sufrirían más el calor de esos meses», ha señalado. Olalla también ha calificado de «error» la decisión adoptada por la UE porque la situación no es igual en todos los países: «En los países nórdicos no pueden evitar entrar de noche al trabajo porque hay menos luz solar pero el caso no es el mismo en el resto». Por ello, sobre la posibilidad de que España se decante por el horario de invierno o de verano ha asegurado que en «ambos casos habrá problemas porque la adaptación de la sociedad va a ser difícil».

En el lado opuesto se encuentra el presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe), José Luis Casero -que también forma parte del Comité de Expertos- quien ha expresado que espera que el de este fin de semana sea «el último cambio horario», porque todo «son ventajas y no inconvenientes».

Los relojes se atrasan esta noche: a las tres serán las dos

España cambia esta noche el horario de verano por el de invierno, lo que supone retrasar los relojes una hora. Esta madrugada, a las tres los relojes darán marcha atrás hasta las dos. Esto supone que a partir de mañana amanecerá y anochecerá una hora antes. En concreto, el sol saldrá mañana a las 8.03 de la mañana, y se pondrá a las 18.31. A partir de ahí, los días se irán acortando y las noches se irán alargando hasta el 21 de diciembre, el día más corto.

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