«¡Que no nos falte la propina!»

Hosteleros y trabajadores ven muy difícil eliminar, como han hecho en EE. UU., una costumbre arraigada en Galicia


redacción / la voz

El verano es una buena época para Ángela, que trabaja como camarera para reforzar la temporada turística en un restaurante coruñés. Prefiere no dar su apellido ni hablar de sueldo, y dice que le suena a chino el tema de la Iniciativa 77, un acuerdo que se extiende como la pólvora por EE. UU. para acabar con las propinas. «No sé cómo funciona allí el tema -explica-, pero aquí que no nos falten las propinas. No es que vayas a vivir de eso pero es un plus que la gente deja para premiar de alguna forma la atención y el trato, y creo que se debería mantener».

«Que las propinas tributen va a ser un tema muy complicado de controlar»

Beatriz Carballido, gerente de la Federación Provincial de Empresarios de Hostelería de Pontevedra, recuerda que el tema de las propinas aquí «no tiene regulación. Es una práctica extendida y una costumbre: si te tratan bien dejas algo, pero no hay un porcentaje estipulado ni nada de eso». La copropietaria del Hotel Avión asegura que el dinero extra que los clientes dejan como premio se gestiona en cada local de forma diferente. «Depende del sistema de cobro que tengan en cada sitio. Lo normal es que se reparta entre los camareros cada semana o cada mes, incluso a diario, aunque esto no tiene tanto sentido porque sería llevarte unas monedas a casa». En cualquier caso, lo que está claro es que no forma parte del sueldo que se negocia cuando se contrata a un profesional. «Tiene que ser algo aparte». Recuerda, también, que el empresario no se mete (o no debería hacerlo) en la gestión de las propinas, que suelen ser fuente de conflicto entre compañeros, «porque es algo bastante subjetivo».

El pago con tarjeta

Sobre el futuro de esta costumbre, Carballido considera que al ser una práctica extendida es difícil de eliminar, aunque con el aumento del pago con tarjeta el tema se complica. «Cada vez hay más gente que no lleva efectivo encima. Te dicen: cóbrame cinco euros de más y ya está, pero eso no se puede hacer».

Para Juanjo Fernández, presidente de Agaba (Asociación Gallega de Barmen), para eliminar las propinas en Galicia haría falta una transición difícil, «porque nos iba a costar mucho cambiar el chip». Para este profesional, este plus es un arma de doble filo que muchos empresarios utilizan a su favor. «Cuando negocias el sueldo te dicen: ‘es tanto, pero aquí de propinas te vas a sacar un pico’, cuando no debería ser así porque las propinas no van incluidas en el sueldo, son algo que está fuera de la nómina». Su experiencia le dice que este tema es fuente de conflicto habitual entre compañeros, «porque hay gente que lo hace muy bien y se saca las propinas muy fácilmente, y les incomoda que otros que son más secos que ellos se saquen lo mismo».

«En algunos sitios la incluyen para negociar el sueldo, y eso no se debe hacer»

En algunos casos, incluso, Fernández ha llegado a ver cómo el empresario se quedaba con todas las propinas de un establecimiento, «aunque no es lo normal». La forma habitual pasa por un reparto equitativo entre los trabajadores, también con los de cocina e incluso los de limpieza. «Antes se hacía solo con los camareros -cuando los cocineros ganaban más-, y también se repartía proporcionalmente por cargos -los altos cobraban más-, pero ahora lo normal es un reparto equitativo». No sabría decir qué porcentaje de clientes dejan dinero a mayores de la cuenta, pero lo que tiene claro es que «lo que la gente valora es que la atención sea buena y cordial. Yo mismo lo hago: lo dejo cuando me tratan bien y me hacen sentir a gusto. Esto, obviamente depende de la persona que da la cara, del que atiende».

Hacienda al acecho

Cheché Real, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de Lugo (APEHL) está de acuerdo en que la gente que deja propinas en Galicia lo hace por la buena atención y la profesionalidad de quien le atiende. Pero el empresario, además apunta otro problema en el horizonte de las propinas: el de la cotización. «Ahora parece que quieren que las propinas tributen, pero yo creo que eso de entrada va a ser muy difícil porque no se me ocurre con qué sistema se podría controlar. A nosotros nos parece magnífico apoyar al erario público, pero al mismo tiempo es un tema complicado. Al final, para tener un local de hostelería va a ser necesario hacer un máster en gestión por la cantidad de papeleos que tienes que hacer».

No se te ocurra dejarla en China, Paraguay y Singapur

La política de actuación con el tema de propinas es tan variada a lo largo y ancho del mundo como diferentes son los países que lo conforman. En los países escandinavos no es una costumbre habitual dejar propina, igual que en Finlandia e Islandia, donde los camareros están bien pagados y la cuenta ya incluye todo tipo de conceptos. En Francia, por ejemplo, la propina viene incluida con un incremento del 15 % del precio bajo el concepto de «service compris»; y en el Reino Unido se cobra también como «service included». Sin embargo, en otros lugares, como China, dejar propina no está bien visto. En Paraguay, además, se puede ver como un intento de soborno y en Singapur ha estado tradicionalmente prohibida por ley, igual que pasó en su día en Rusia.

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