«Nate» amenaza a Estados Unidos

Los vientos y las lluvias torrenciales han causado más de veinte muertos en países de Centroamérica como Costa Rica y Nicaragua


Redacción / La Voz

La tranquilidad en el Atlántico ha durado muy poco. Sin tiempo para recuperarse del paso de los ciclones Harvey, Irma o María, el Caribe está sufriendo ahora mismo el impacto de la tormenta tropical Nate. Los vientos y las lluvias torrenciales han causado más de veinte muertos en países de Centroamérica como Costa Rica y Nicaragua que ya han activado el estado de emergencia.

La incertidumbre es máxima respecto al camino que tomará durante este fin de semana pero existe una probabilidad muy elevada de que afecte a la península de Yucatán, en México y después se dirija hacia los Estados Unidos. La otra incógnita tiene que ver con su evolución. Nate podría mantenerse como tormenta o convertirse en huracán. Esa posible transformación dependerá directamente de cuánto tiempo interaccione con el océano.

Detrás de esta temporada sin precedentes se encuentra la elevada temperatura del Atlántico, especialmente en las regiones del Caribe y el Golfo de México, donde alcanza los 30 grados. Aunque Irma pasará a la historia como el primer huracán que alcanzó la máxima categoría en medio del océano.

Además, los anticiclones, que se alimentan de aire cálido, están jugando un papel importante al obstaculizar el desplazamiento de los ciclones. Si uno de estos gigantes sistemas de bajas presiones queda estacionado sobre una zona poblada la devastación aumenta.

De todas formas, esta actividad ciclónica tan frenética no debería ser ninguna sorpresa. La comunidad científica lleva tiempo alertando sobre los efectos que producen una atmósfera y unos océanos más calientes. «La atmósfera tiende a contener más vapor de agua. Cuando esto pasa, porque sube la temperatura, el huracán concentra el aire hacia el centro de la tormenta y la magnitud de su efecto en la lluvia aumenta un siete por ciento por cada grado. Es otra forma en la que el calentamiento global afecta al impacto de los huracanes» nos explica Tom Knutson, de la agencia atmosférica de Estados Unidos.

Cuando Nate, en su ascenso hacia el norte, toque tierra en la región de la Riviera Maya perderá intensidad al quedarse sin el sustento principal, la evaporación. Pero después regresará al océano y esas aguas cálidas del Golfo de México le proporcionarán la energía para crecer y alcanzar estados como Louisina o Alabama ya como un huracán. Falta saber si conseguirá alcanzar una categoría mayor. En su viaje por el interior del país estadounidense volverá a degradarse a una depresión tropical.

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