Educar con el móvil, antes de prohibirlo

Profesores gallegos son más partidarios de enseñar a usar el «smartphone» para sacarle partido en clase en lugar de vetar su entrada en el aula como quiere Francia

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redacción / la voz

«Prohibir es una medida arcaica. El móvil puede ser una herramienta muy buena para aplicar en educación». Juan Sanmartín es profesor de Matemáticas y Química en el instituto concertado Vila de Arenteiro, en el concello ourensano de O Carballiño. De esa forma responde a la alternativa de prohibir totalmente los teléfonos móviles en el aula, como baraja Francia, y no solo su uso en el aula en horario lectivo como ocurre en Galicia desde el 2015. De hecho, el curso pasado pidió permiso a la dirección y a los padres de sus alumnos de segundo, tercero cuarto de la ESO a los que imparte clase para poder usar el smarthphone en el aula. Le dieron luz verde y ahora es uno de los que se ha acogido a la excepción que marca el decreto aprobado por la Consellería de Educación que «prohíbe o uso de teléfonos móbiles e outros dispositivos electrónicos como mecanismo de comunicación durante os períodos lectivos», pero que también matiza que «excepcionalmente, os centros poderán establecer normas para a correcta utilización como ferramenta pedagóxica».

No es el único. Porque el smartphone y sus múltiples herramientas pueden resultar un instrumento muy beneficioso a la hora de enseñar el contenido de muchas materias. En el instituto coruñés Eusebio da Garda, su directora Isabel Ruso de Lago, apunta que hay profesores que usan aplicaciones móviles para dar clase. Además, añade la que también es presidenta de los directores de instituto de Galicia, aboga por educar en el uso y no prohibir, como pretenden debatir los franceses. «Aplicar la medida que estudia Francia, en un centro grande como este, donde hay más de mil alumnos, no es algo que pueda hacerse de un día para otro porque implica problemas de logística». Pero no solo eso porque, como añade, cuando hay algún avance que tiene ventajas e inconvenientes, como es este caso, lo que hay que hacer es educar en su buen uso. «No es cuestión de usar el móvil en el aula por usarlo, pero puede utilizarse cuando el profesor lo requiera», añade. Pone ejemplos: Hacer la traducción de una palabra o realizar un cálculo.

Eso no podrían hacerlo los alumnos galos en caso de que la idea que ha lanzado el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, prospere. Porque lo que busca es que los chavales los dejen a la puerta del aula como hacen los diputados franceses en el Parlamento. Pero en Galicia no a todo el mundo le parece adecuada la medida. No hay más que ver cómo lo usan algunos docentes como herramienta educativa.

El instituto de Negreira experimentará este año la propuesta francesa

Francia lo ha lanzado como una sugerencia, pero algunos centros gallegos lo van a poner en marcha este curso como un proyecto piloto para comprobar cómo resulta. Al menos lo harán en el Instituto Xulián Magariños, de Negreira. Su director, Adelino Pose, explica que el año pasado comenzaron un programa para instruir a los padres para que no dejaran llevar móvil al colegio. Ahora aprovecharán el trabajo para poner en marcha un proyecto piloto en tres aulas.

Lo que han hecho es comprar unas cajas para que los alumnos de primer curso de ESO puedan dejar en ellas sus aparatos antes de entrar en el aula. No han llegado a dar el paso, pero en el instituto de Campo de San Alberto (Noia) podrán una falta leve cada vez que el alumno use el móvil en el aula.

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