Manuel Gómez: «No solo enferman los malos»

Es cirujano en el CHUAC, especialista en trasplante de hígado y es uno de los tres médicos gallegos en el presitgioso ránking «top doctors»


En Galicia hay tres médicos incluidos en el prestigioso ránking top doctors, que distingue a los 50 médicos más valorados por sus compañeros en toda España. Manuel Gómez (Palencia 1956), al frente de la unidad de trasplante hepático del CHUAC es uno de ellos. A la entrevista acude vestido de faena y se gasta una retranca que demuestra que los gallegos, como los vascos, nacen donde les da la gana.

-¿Cómo se ha tomado eso de estar entre los top doctors?

-Como una broma, una broma inesperada.

-Bueno, bueno, seguro que le ha gustado.

-Fundamentalmente le ha gustado a mi familia. Al fin y al cabo no supone que mejoren los ingresos y tal vez me ha granjeado algún enemigo. Pero los médicos somos así. Aunque es verdad que siento orgullo y que es agradable.

-Es que usted trabaja en un ámbito que es muy agradecido, el de los trasplantes.

-Más que agradecido yo diría que agridulce, porque tiene una parte dramática. Siempre nos movemos porque hay un muerto.

-Yo me refería más bien a que la historia de los trasplantes en la sanidad española es una historia de éxito.

-Sí, porque es una de las pocas cosas que se ha dejado hacer. Cuando comenzaron, pillaron a la Administración desprevenida. Pero es verdad que es un ámbito muy mediático, muy espectacular.

-¿El problema de España es la gestión de la Administración?

-No, no. El problema de España es que somos españoles.

-Vale, vale. ¿Por qué se hizo médico?

-Porque me gustaba la biología. Tenía algunos familiares médicos, pero mi padre era militar y me dijo que bajo ningún concepto yo debía hacerme militar.

-¿Usted también es de esos médicos que son malos pacientes?

-Yo soy malísimo. Es que tenemos mucho miedo. No es infrecuente que lleguen terminales porque no van hasta el último momento. Piensan: «Esto no me puede pasar a mí».

-Popularmente se dice eso de «te van a sacar hasta los hígados». ¿Es tan difícil llegar?

-No, no es difícil. Pero la cultura popular sabe que si tienes el hígado mal... El hígado es básico en la vida.

-¿Qué hay que hacer para mantenerlo bien?

-Lo normal, vida sana. Y aún así te pilla. Porque no solo enferman los malos, a los buenos también les pilla.

-Hubo un tiempo en que nos ilusionábamos con la regeneración de órganos a partir de células madre ¿Cree que lo llegará a ver?

-No. Yo no lo veré. Conseguir la perfección de los órganos humanos es muy difícil.

-¿Qué es lo más raro que le ha pasado en su vida profesional?

-Hummm. Recuerdo a uno, un asturiano al que citamos para un trasplante de hígado cuando recibimos el órgano y el hombre paró por el camino para comerse un asado. Decía: «Por si es el último». Un tío serio, ja, ja. Esperamos un poquito y se trasplantó. Murió años después de un cáncer de esófago.

-Ha contado los hígados que ha trasplantado?

-Por supuesto, llevamos unas estadísticas muy controladas. Hasta ahora llevamos 1096. Pero somos un equipo. Hasta el parte quirúrgico se firma en grupo; uno solo no va a ningún lado y aquí son muchas las personas que participan. Al final el programa de trasplantes da la medida de cómo es el hospital, si es bueno o no.

-¿Y este es bueno?

-Muy bueno.

-¿Cómo se divierte?

-No pensando en nada. Y tengo pocos momentos de esos.

-Algo le gustará... leer, cocinar...

-Me gusta comer, cocinar no.

-¿Y el fútbol?

-Cuando decidí venir a A Coruña fue uno de los alicientes, aquel Superdépor. Soy del Dépor y del Atleti.

-Si le nombraran presidente del Gobierno ¿cuál sería su primera medida?.

-Salir corriendo, ja, ja. Ya fui jefe de servicio y no quise renovar. Es muy difícil contentar a todos.

-Tiene que afrontar un vuelo transatlántico y solo quedan cuatro butacas libres. Están al lado de Juan Carlos Monedero, Montoro, Cristiano Ronaldo o Jorge Javier Vázquez...

-Bufff. Mire, como yo duermo muy bien en los aviones, me da igual la butaca.

-¿Tiene algo postizo?

-Aún no. Pero seguramente lo tendré. Es cuestión de tiempo.

-¿Cuál es su paisaje favorito, el lugar al que quiere volver?

-Mi pueblo.

-¿Y la mujer más atractiva que ha conocido?

-Esta es una pregunta con trampa. Solo hablaré delante de mi abogado, ja, ja.

-Una canción.

-Una de Mecano. En tu fiesta me colé.

-¿Lo más importante en la vida?

-El amor, supongo. Estar a gusto.

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