Lanzan con ayuda de 'La Caixa' un programa para que personas con daño cerebral y mayores den apoyo mutuo
29 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Basta menos de un minuto para que la vida cambie. Lo saben bien en la Federación Galega de Dano Cerebral (FEGADACE), donde prestan ayuda a personas que, después de haber sufrido un ictus o un accidente de circulación, han visto mermadas algunas de sus capacidades para poder desenvolverse con normalidad en la vida.
En septiembre, con la colaboración de la Fundación 'La Caixa', han pensado poner en marcha un nuevo programa para estimular la integración, tanto de estas personas como de esos mayores que han subido al carro de lo que se ha dado en llamar envejecimiento activo.
La iniciativa se ha bautizado como Red de Apoyo Mutuo de personas mayores y con DCA. La Fundación 'La Caixa' aportará 14.200 euros. Con ese presupuesto podrá llevarse a cabo en cinco ciudades gallegas: Lugo, A Coruña, Santiago, Vigo y Ourense. La expectativa sobre su resultado es de lo más optimista. Calculan que sus beneficiarios directos son 443 personas.
Incidencia de ictus
«En torno a un 78 % de las personas con un problema que atendemos ha sufrido un ictus, hay también un 16 % que han sufrido un traumatismo craneoencefálico, normalmente en la carretera, el resto lo tienen por diferentes causas». Son datos que maneja Lucía Mendoza, coordinadora de FEGADACE, encargada de avanzar los pasos que hay que dar para poder ser voluntario del programa.
«La idea -dice Lucía- es que la gente con un déficit cognitivo adquirido y las personas de edad avanzada que tienen, por ejemplo, algún problema de relación o movilidad puedan prestarse ayuda mutuamente. Es decir, una persona que trata de hacer una vida normal después de haber sufrido un golpe en la cabeza puede contar con el apoyo de otra que tiene problemas para relacionarse». Pero no solo eso. La coordinadora del colectivo no olvida hablar también de esas personas que están jubiladas, pero que todavía pueden aportar mucho a la sociedad. «En ese caso también pueden prestar apoyo a unos u otros a la hora de impartir una actividad», apunta. Una vez que el voluntario está admitido, la federación valora en qué y a quién puede ayudar el grano de arena que aporta.
La idea es clara. Porque todo ello trata de fomentar el desarrollo de la autonomía personal. El programa va especialmente dirigido a personas con edad avanzada que se encuentran en situación de aislamiento y que tienen dificultad para relacionarse, por sus propias limitaciones físicas, cognitivas o emocionales, incluso con su entorno más próximo. Buscan desarrollar sus habilidades relacionales y fomentar la vida independiente, la autonomía y la calidad de vida de las personas con DCA, además de las de los que, por razones de envejecimiento, sufren el deterioro de su ámbito relacional.