«¡Papi, papi! ¿Dónde estás?»

Galicia contabilizó 52 delitos de abandono de menores en el 2016, como el del padre canario que dejó solo a su hijo de 5 años


redacción / la voz

«¡Papi, papi! ¿Dónde estás?». Esa era la pregunta que los vecinos de un inmueble del barrio de Guanarteme, en las Palmas de Gran Canaria, no dejaban de escuchar durante la madrugada del pasado domingo. No lo hicieron hasta que llegó la policía para calmar a un niño de cinco años al que su padre, un hombre de 53, había dejado solo a la una de la mañana para ir a ver a una amiga. El pequeño estuvo gritando y llorando durante horas, asomado a la ventana. Desesperado.

No fue hasta las cinco de la madrugada cuando el padre apareció en un taxi de vuelta en la casa. Alegó haber dejado al niño dormido. Su excusa no le valió de nada. Fue detenido por un presunto delito de abandono. Los agentes localizaron a su madre, que acudió a la casa de inmediato para hacerse cargo del menor.

Aunque este tipo de casos (dejar solo a un menor para ir de copas o, como en este caso, quedar con terceros) no son habituales aquí en Galicia, como comentan fuentes de la Fiscalía del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, no hace mucho en Ourense los bomberos rescataron a otro menor de la misma edad al que la cuidadora había dejado solo en casa por la tarde, cerrado con llave desde la mañana mientras su madre estaba trabajando.

Además, la memoria de la Fiscalía refleja que en el año 2016 se produjeron 52 incoaciones en los juzgados gallegos por abandono en general de menores, una cantidad que el año anterior fue de 36.

No habituales

Aunque han aumentado, fuentes de ese departamento explicaron que «la cifra no se puede considerar alta si tenemos en cuenta que el número de delitos contra las relaciones familiares (en los que se engloba el abandono de menor) fue de 1.308 incoados en el 2016 y 1.300 en el 2015». Desde la Consellería de Benestar explican que el concepto de abandono abarca tanto el físico como la negligencia, que va desde temas más graves a la dejación de las funciones parentales. Además añaden que la mayoría de estos supuestos «son nombrados a través de la Línea de Ayuda a la Infancia [116 111], donde notificaron 59 casos de abandono físico o negligencia en el 2016»

Tanto en los casos donde el abandono es por tomar unas copas o, como en el caso de las Palmas, quedar con una amiga o el de Ourense, como en asuntos de abandono en general lo habitual es abrir dos procesos paralelos. Por una parte, explican fuentes de la Fiscalía, «hay que abrir un expediente de protección en el que los trabajadores correspondientes evalúan el estado del menor y su familia. Además, demandan un informe del riesgo que pudiera haber para el menor. En el caso de que pueda haber alguno lo hay que poner en conocimiento de la Xunta, concretamente del departamento de menores para que active los protocolos de protección correspondientes».

De modo paralelo queda abierta la vía judicial para determinar que pudiera haberse producido, o no, un delito y comprobar su gravedad. Las penas pueden llegar hasta los cuatro años de cárcel cuando hay riesgo para la vida del menor por el caso de abandono. Un ejemplo podría ser el dejarlos solos en un coche con el riesgo de que les dé un golpe de calor.

No hace mucho unos padres fueron condenados por dejar a su hija de 18 meses sola durante toda la noche en casa para irse de copas por Cadaqués. Los padres, de origen boliviano, no recurrieron la pena.

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