El hombre de la sonrisa serena

Xosé Ramón Penoucos Blanco
X. R. Penoucos TRIBUNA

SOCIEDAD

20 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay gente de la que se dice que mira la muerte a la cara, pero pocos le habían sonreído. Hasta que llegó Germán y lo hizo, con esa sonrisa serena con la que encaró la ELA que le diagnosticaron hace poco más de medio año. Germán tenía tres pasiones -al margen de la veneración por su hija Alba, de la que sacaba fuerzas-: la Guardia Civil, el fútbol y su Monforte. Precisamente intentaba correr la banda cuando notó que algo no iba bien. Un par de meses después llegó la triste nueva: la enfermedad traicionera le aquejaba. Decidió no rendirse y puso en marcha una fundación para luchar contra la ELA. En el camino encontró el respaldo de sus compañeros, a los que se sumaron adhesiones como la del rey Felipe VI, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoilo, o los deportistas Diego López y Puyol. Ayer se fue, que no lo venció la ELA, y ahora vuelve a correr en el cielo.