Las bodas saltan de la iglesia al jardín

Laura García del Valle
laura g. del valle REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

PILAR CANICOBA

Los matrimonios por lo civil ganan terreno a los religiosos porque los contrayentes dan prioridad a poder elegir escenario y celebrar el enlace fuera del templo

06 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Ni arroz a la salida de la iglesia, ni menús de cinco platos, ni una conga de 150 invitados a las tres de la mañana. Las bodas ya no son lo que eran, principalmente porque la idea tradicional de ceremonia, párroco mediante, velo y «hasta que la muerte os separe, amén» ha ido cediendo terreno a las bodas civiles hasta el punto de que no solo se ha producido un sorpasso, sino que en el panorama gallego actual ya son cinco veces más las parejas que se casan por lo civil que las que lo hacen por la Iglesia. Así lo revelan los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con respecto al primer semestre del 2016.

Según trabajadores del sector, muchos de los novios que no pasan por la vicaría no dejan de hacerlo por falta de fe, sino porque anteponen criterios estéticos y económicos a la necesidad de que un párroco les pida que den el sí quiero. «El hecho de que los curas no quieran oficiar bodas fuera de las iglesias, supone que gente que pretendía celebrar una ceremonia religiosa, después se echa para atrás por tener una boda bonita en un jardín», explican desde el Pazo do Tambre, en Serra de Outes. Esta opinión la comparte Ramiro López, propietario del restaurante La Palloza, en Lugo. «Es una cuestión estética, la gente tiene una boda pensada en su cabeza y si el cura no quiere acercarse a la finca, los novios pocas veces rechazan casarse aquí. Así que oficia la ceremonia un concejal o el alcalde de Castro de Rei», afirma.

En eso de rascarse el bolsillo para celebrar una ceremonia de alto copete ahora los gallegos son menos espléndidos. «Aunque se mantiene el número de bodas, e incluso sube con respecto a hace algunos años, lo cierto es que el número de invitados pocas veces alcanza ya los cien. Además, a otros les echa para atrás que se ponen a sumar gastos y se dan cuenta de que una boda religiosa sale más cara, aunque solo sea por la decoración de la iglesia», comenta María Formoso, directora de Marilé Eventos Bodas, en A Coruña.