La cuesta de enero del colesterol

Los gallegos tienen la tasa más alta de España de esta grasa que provoca tantos infartos como el tabaco


redacción / la voz

Las grandes comilonas de las Navidades pasan factura al bolsillo, hacen que la talla del pantalón fluctúe y, sobre todo, repercuten negativamente sobre la salud. Los copiosos menús aderezados de dulces y alcohol obligan a la Fundación Española del Corazón a recordar el problema que supone tener el colesterol alto, cuyos niveles se disparan en el comienzo de cada año hasta un 10 %, según esta organización.

Los niveles recomendables de LDL, conocido como el colesterol malo, que junto al tabaco es el mayor factor de riesgo para sufrir un infarto de miocardio, deben estar «por debajo de 200», según explica el presidente de la Sociedade Galega de Cardioloxía, el doctor Carlos González Juanatey. Es una cifra que supera más de la mitad de la población española y con creces los gallegos, que, de toda España, son los que poseen índices más altos de colesterol. Es un dato que muchos desconocen y, lo que es peor, «no les preocupa».

«La gente no suele estar pendiente del colesterol, como no duele y no tiene síntomas parece que no existe, pero no es así. Actúa de forma silenciosa hasta llegar a ocasionar problemas cardiovasculares serios. De hecho, el 80 % de los infartos prematuros se pueden prevenir si una persona se cuida, igual que los accidentes vasculares cerebrales», afirma el doctor. Sin embargo, «y a pesar de la cantidad de campañas que se están realizando en los últimos años, solo están algo concienciados los jóvenes. Llama la atención, pero son más responsables que muchos mayores que han sufrido un infarto y que, aun así, no cambian sus hábitos».

Estos hábitos que menciona el doctor Juanatey se basan en la sencilla idea de llevar una vida saludable. Es decir, «limitar la ingesta de grasas saturadas presentes en alimentos con grasa de origen animal y evitar el consumo de productos muy procesados». «Sobre todo bollería industrial, la mayoría elaborada con aceite de palma, que es malísimo», comenta el especialista.

La ingesta de verduras y frutas, pescado azul, aceite de oliva, productos lácteos con esteroles vegetales y frutos secos, por su parte, ayudarán a reducir este colesterol malo. Además, es fundamental realizar alguna actividad física.

La Sociedade Galega de Cardioloxía está especialmente preocupada por los niños, ya que «si los padres no cuidan su alimentación, es probable que la de sus hijos tampoco», comenta Juanatey.

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