Los médicos militares se especializan en urgencias y los civiles no pueden

Los doctores de emergencias dicen que la especialidad existe en 18 países europeos


Vigo / La voz

Ningún médico de urgencias de ningún hospital de Galicia ha superado el examen MIR y se ha formado como médico de urgencias durante su residencia. Esa especialidad no existe. Al menos, no en los hospitales civiles, porque el Ejército español sí acaba de estrenarla. Desde este año, los facultativos militares tienen acceso a una preparación específica para ser médicos de urgencias y emergencias. En la vida civil -los hospitales gallegos atienden casi un millón de urgencias al año- no es así.

Y los médicos lo piden. La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) reclama insistentemente que se cree la especialidad. «Se trata de garantizar la adecuada atención a los pacientes, porque los servicios de urgencias son la principal puerta de entrada de pacientes con una enfermedad aguda a los hospitales», dice el presidente de la Semes, Juan González Armengol, que trabaja en el Clínico San Carlos, de Madrid. El razonamiento es que, con una formación más específica, se podrá atender mejor a los enfermos.

El Ministerio de Sanidad aceptó crear la especialidad en el 2011 pero el real decreto del 2014 no la incluyó y la Semes lo ha recurrido ante el tribunal Supremo. Para ello, tira de datos. El de que el Ejército sí tenga la especialidad es uno. Pero hay más: el Consejo Económico y Social la ha reclamado, el informe conjunto de los defensores del pueblo de todas las autonomías del año pasado también la pidió y hasta Europa la ha solicitado. También lo han apoyado varios sindicatos y la Organización Médica Colegial.

¿Por qué, entonces, no existe una formación específica de los urgenciólogos, como ellos mismos se denominan? Armengol explica que las especialidades actuales surgieron en España en 1984 porque las sociedades científicas se empeñaron. Pero la sociedad de urgencias nació tres años más tarde. Después, los sucesivos gobiernos no han querido. El médico apunta a «intereses corporativos mal entendidos de personas que han tenido capacidad de influir».

El presidente de Semes en Galicia, Tato Vázquez Lima, desgrana un poco más esa idea. «Cuando se crea una especialidad es por el bien de los pacientes, pero se limita las salidas laborales de otros. Las juntas directivas de la sociedad científica de médicos de familia ha tenido muchísima influencia en las decisiones del Ministerio de Sanidad», apunta. Vázquez Lima es coordinador de urgencias en el Hospital de O Salnés y una institución en ese ámbito en toda Galicia. Él mismo se formó como médico de familia y matiza que no tiene nada en contra de la especialidad ni contra los que la ejercen. Pero advierte que «no es lógico que en urgencias pueda trabajar cualquiera, ¡es como si yo opero un apéndice!».

Existe una entidad que se llama Unión Europea de Médicos Especialistas, que se organiza por secciones: cada especialidad es una sección. Existe una sección de urgencias y Tato Vázquez es el representante de España en ese foro, aunque España no tiene la especialidad creada. «Ya existe la especialidad en 18 países, como Inglaterra, que fue el primero, o Alemania y se ha recomendado a España implantarla con un programa formativo de cinco años», explica.

El coordinador de O Salnés lo tiene claro. «Con la especialidad asistiríamos mejor a los pacientes». Ni el Ministerio de Sanidad ni la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria explicaron sus posiciones, a preguntas de La Voz.

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