La italiana Chiuri da una estocada a Dior con una colección exenta de elegancia

La diseñadora es la primera mujer al frente de la casa francesa


redacción / la voz

Era uno de los desfiles más esperados de la Semana de la Moda prèt-à-porter primavera-verano de París. Todos (en el público estaban , entre otras, Carla Bruni, Marion Cotillard o Rihanna) querían ver ayer en uno de los desfiles centrales de la jornada el trabajo de la diseñadora italiana Maria Grazia Chiuri, la primera mujer en tomar las riendas creativas de la legendaria Maison Dior, fundada en los años cuarenta en la capital francesa.

La creativa no solo tenía un reto en sus manos. Era algo más. Debía recoger el testigo no únicamente de Christian Dior, también de sucesores de la talla de Yves Saint Laurent, Marc Bohan, Giafranco Ferré, John Galliano, Bill Gaitin y el Raf Simons. La propia Chiuri dijo: ¿por qué nos perderíamos esa parte del legado hablando solo de monsieur Dior?, como recoge AFP.

El listón estaba muy alto, hasta para una mujer bregada en la casa italiana Valentino. No lo logró, incluso con la ayuda de unas suaves críticas que calificaron su trabajo como una «colección feminista» que halló inspiración dentro y fuera del canon habitual de la casa Dior, como dice la misma agencia. Pero más bien lo que hizo fue dar una estocada a la elegancia Dior para presentar una colección más cercana al grunge limpio.

La italiana tomó como fuentes de inspiración disciplinas como la esgrima y creó estilismos en los que combinaba las camisetas con el lema Todos deberíamos ser feministas con faldas de tul, algo que incita a una Dio(r)evolution como rezaban otras de sus prendas. La pregunta al observar las fotos de los modelos que discurrían por la pasarela es dónde está la elegancia que emanaban piezas como el icónico traje de dos piezas rojo que usó Jacky Kennedy en sus actos al lado de John, un atuendo de colección que luego volvió a vestir Natalie Portam en el biopic sobre la que fue primera dama de Estados Unidos antes que esposa de uno de los mayores magnates de la historia de Grecia.

La diseñadora italiana solo dejó resbalar ese estilo en piezas concretas como un abrigo capa negro o un traje de chaqueta de dos piezas. Fueron los versos sueltos de una colección que defraudó a los que creyeron en el belga Raf Simons, que abandonó la maison el año pasado, como la esperanza blanca de Dior.

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