¿Quién es en realidad el amigo de Internet?

Casi un 11 % de los alumnos gallegos de la ESO se citan con desconocidos con los que contactan en la Red, mientras cada año se registran treinta delitos de abusos sexuales a menores de 13


redacción / la voz

«El niño recibe un mensaje en el móvil con un enlace que le invita a pinchar en él para contribuir a una buena causa. Cuando lo hace, con su mejor intención, un troyano se instala en su teléfono y alguien desde otro ordenador, a distancia, tiene acceso a todo su contenido: a sus fotos, a sus conversaciones con otros chicos... Él lo desconoce, pero está siendo controlado». El que explica el mecanismo de este engaño, uno de los muchos de los que son víctimas los menores, es un formador de la Guardia Civil vinculado al Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad Escolar en Galicia.

Según los datos de la Fiscalía Superior, en el 2014 fueron incoados 29 delitos de abuso sexual a menores de 13 años. En el 2013 habían sido 35 en la comunidad. Sumemos 6 de agresión sexual a menores de 13 años, 4 de acoso por telecomunicaciones, 22 de utilización de menores con fines pornográficos...

El formador de la Guardia Civil conoce a fondo el problema y sabe que en muchas de estas denuncias hay una relación directa con un mal uso de Internet y las redes sociales, y con un profundo desconocimiento de los dispositivos móviles por parte de las víctimas, en este caso, críos. «Por desgracia -explica-, llegar hasta ellos es tan sencillo como crear un perfil falso en cualquiera de las redes sociales que utilizan para hacerse pasar, por ejemplo, por una chica guapa».

Citas a ciegas

Para entender cómo es tan eficaz el engaño, volvemos a los datos. Según el macroestudio sobre menores y tecnología realizado en el 2014 por el Valedor do Pobo, la Xunta, Amtega y la Universidade de Santiago, con datos de 44.000 estudiantes de 12 a 17 años, los gallegos reciben su primer móvil a los 11. Esto explica otra cifra que pone los pelos de punta: el 31,5 % de los menores hablan con desconocidos en Internet y el 10,7 % se arriesgan al acoso al citarse físicamente con personas que conocieron en la Red.

A pesar de este uso irresponsable, el 92 % de los chavales de 11 y 12 años tienen móvil. Y según recoge la página web Protegeles.com, el 76 % de los de 11 a 14 usan WhatsApp regularmente en su teléfono o en el de sus padres.

Llegados a este punto, parece claro que «los padres que tienen ventaja en el intento de evitar situaciones conflictivas son aquellos que logran dialogar con sus hijos sobre los riesgos de Internet y la tecnología, y que consiguen conocer a fondo a los críos -afirma el formador de la Guardia Civil-, porque solo mediante indicios sutiles es posible a veces detectar síntomas de que sucede algo raro» cuando comienza un chantaje.

Este se origina siempre de una forma parecida: el pederasta, oculto bajo una identidad falsa, consigue comprometer a la víctima, tal vez al hacerse con una fotografía subida de tono. A partir de ahí le irá pidiendo cosas cada vez más duras, bajo la amenaza de difundir la imagen entre sus amistades.

«Para prevenir, el mejor control parental que existe es la comunicación con nuestros hijos», sentencia esta fuente de la Guardia Civil. «Hay que empezar cuando tienen 8 años -prosigue-, explicarles que hay gente mala que utiliza Internet y el móvil para hacer daño, y animarles a que, incluso si se equivocan y cometen un error, lo cuenten lo antes posible para evitar que vaya a más».

Por un manejo responsable

Pero a veces el problema es precisamente de comunicación. José Antonio Luengo, profesor de Psicología en la Universidad Camilo José Cela, de Madrid, dice que a los psicólogos les inquieta «el celularismo en que se han convertido las casas, donde cada uno va a lo suyo», y explica que por eso los psicólogos, que antes no recomendaban ver la tele, ahora lo están haciendo, «en compañía de un adulto, porque al menos así se garantiza cierta convivencia».

La Guardia Civil lo tiene muy claro: «Antes, decía a los padres que no pusiesen dispositivos con conexión de datos en manos de sus hijos, que lo evitasen a toda costa mientras son pequeños -dice el formador-, pero como veo que es imposible, ya me conformo con pedirles que se sienten con ellos y les enseñen a manejarlos con responsabilidad».

«Las quedadas por Whatsapp, multitudinarias pero espontáneas»

Son nativos digitales. Por tanto, el binomio de menores y tecnología es indisoluble para lo bueno y para lo malo. Se volvió a poner de manifiesto la semana pasada con otra pelea masiva concertada por adolescentes en A Coruña, esta vez, abortada por la policía.

«Estas peleas las hubo siempre y no pueden considerarse una novedad en sí misma -afirman fuentes de la Guardia Civial-, lo que sucede es que ahora la cita adquiere otra dimensión a través de los grupos de Whatsapp y en vez de 30 personas se juntan 300». Suele tratarse de «chavales de 14 a 16 años». No todos van a pelear, muchos acuden por el efecto llamada, para ver. Estas quedadas por Whatsapp «son multitudinarias, pero espontáneas», pues no hay detrás una organización. COmo ninguna empresa puede tener datos de menores de 14 años, las redes sociales no son responsables de la actividad de aquellos mediante perfiles falsos.

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