Una bici para no soltar las manos

El ingeniero vimiancés Tomás Trillo presentó ayer con Indurain y Chiapucci, justo en vísperas del Gran Fondo Ézaro, un ciclo que se acciona con todas las extremidades

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cee / la voz

Después de cinco años de diseño, pruebas, prototipos artesanales para lograr la patente internacional y tras el acuerdo con una empresa local para construir una bicicleta, resulta que llega el día de la presentación y te encuentras con una pareja que ha protagonizado algunos de los duelos más legendarios de la historia del ciclismo.Eso es lo que vivió ayer el ingeniero de Berdoias, en el municipio coruñés de Vimianzo, Tomás Trillo Pérez. Porque este hombre acaba de convertir en realidad su sueño de poner en marcha un ciclo que se puede accionar a la vez con los pies y con las manos.

Quería presentarlo en el Gran Fondo Ézaro, la prueba cicloturista que subirá hoy al ya mítico final de etapa de la Vuelta a España, el lugar donde está la única cascada de Europa que cae al mar. Pero se le han adelantado un poco las previsiones. Está contento por ello. «A verdade é que se mo din non o creo porque non me podía saír mellor. De feito, cando vin que había posibilidade de ensinarlla fun correndo por ela e baixeina eu só polas escaleiras», explica este inventor de 35 años.

Ciertamente no es para menos, porque de quien habla es del pentacampeón del Tour de Francia, Miguel Indurain, y de su principal rival durante años, Claudio Chiapucci. Ambos participarán hoy en la ruta dumbriesa, pero ayer acudieron a la cascada para presentar la gran cita del cicloturismo gallego este verano.

Los dos se interesaron por numerosos detalles y Il Diavolo, eterna sombra de Indurain, se brindó para probar , aunque le costase un poco al principio eso de que «también hay que usar las manos», como dijo.

Y es que el invento, que Miguelón considera que no está hecho para él porque «de brazo, poco», trata precisamente de aprovechar la energía de todas las extremidades y practicar así un ejercicio físico mucho más completo. Una tarea que, a juicio nada menos que de Claudio Chiapucci, se antoja sencilla porque en menos de dos minutos se le coge el truco. Además, en principio, no hay problemas por las caídas porque cuenta con tres ruedas, aunque también se pude configurar sobre dos.

«Para eso xa fai falta algo máis de práctica», explica Tomás Trillo, que enseguida le hizo entender al legendario ciclista italiano que aquí no hay que dar pedales, porque el mecanismo se acciona con el doble movimiento oscilante de los brazos y las piernas, como una especie de remo ayudado también por los pies.

Después de esta envidiable puesta de largo y de que la compañía vimiancesa Gerca le haya ayudado a producir el invento ya homologado, «con freno de mano y todo», como advirtió ayer Indurain, todo «o verdadeiramente difícil é comercializalo». Para ello Trillo va a empezar, más o menos, un Camino de Santiago al revés.

«Agora imos percorrer Europa para testalo ciclo e para buscar financiamento mediante crowdfunding», incide el creador de Penelas Bike (PB), un artilugio de aluminio y acero inoxidable, que Chiapucci quería ya que fuese de carbono para aligerarlo. De momento rodará por O Ézaro y la Costa da Morte. Pronto también lo hará por Holanda, Francia y Alemania.

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