Cinco alimentos que no son lo que crees que es

La Voz

SOCIEDAD

La OCU alerta de que productos como el queso rallado, el zumo o el jamón de york pueden resultar engañosos

27 jun 2015 . Actualizado a las 19:33 h.

¿Realmente sabemos qué es lo que comemos? El desconocimiento del lenguaje que compone la información básica de los alimentos y las complejas etiquetas que los acompañan dificultan a los consumidores conocer con exactitud que es lo que se llevan a la boca cada día. 

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha publicado una lista con cinco alimentos que no son lo que parecen, que resultan un engaño para el consumidor y que, sin embargo, forman parte importante de una amplia mayoría de las cestas de la compra españolas.

No es zumo, sino néctar

Según la organización, gran parte de las botellas de zumo que conforman los desayunos de los españoles no son lo que parecen. Y es que muchos de estos productos prometen zumo y lo que realmente traen es néctar. Pero, ¿cuál es su diferencia? Solo la mitad de un néctar es fruta; la otra mitad está compuesto por azúcar con agua. Además, es necesario que los consumidores sepan que los néctares suelen ser más caros que los zumos.

Los expertos de la OCU recuerdan que para no caer en la trampa, lo más importante es no dejarse llevar por la foto que viene impresa en la etiqueta y prestar mucha atención en la letra pequeña.

El York tiene poco de jamón

Bajo el paragüas de York anidan toda clase de carnes de cerdo que no necesariamente tienen que ser jamón. A pesar de que su preparación es prácticamente la misma, el contenido de la carne no tiene nada que ver. Compuestas de piezas menos nobles que la del jamón, suponen un importante ahorro para los fabricantes.

El jamón «extra jugoso» también tiene gato encerrado. A pesar de su evocador nombre, este producto es de menor calidad que el normal, ya que tiene más agua.

El queso para gratinar: mucho de rallado, pero poco de queso

Este producto lo único que tiene de queso es el nombre. Según la OCU, este alimento es un producto lácteo compuesto de grasas vegetales más baratas que la grasa láctea. Para poder detectarlo, la organización tiene la clave: «No se funde con tanta facilidad como el queso de verdad y suele quemarse al gratinar».

La polémica carne picada

Es la eterna polémica. La carne picada se ha convertido en el foco de todas las sospechas y, después de la polémica por las trazas de caballo, son muchos los consumidores que han comenzado a desconfiar de este alimento. Según la OCU, la mayoría de las bandejas de los supermercados son en realidad preparados: «Entre el 65 % y el 90 % es carne, pero el resto son espesantes, almidones, proteína de soja, conservantes y colorantes».

Los calamares de otra especie

Lo que muchos compran pensando que son anillas de calamar, en realidad es pota. Aunque en apariencia es muy parecida, se trata de otra especie completamente diferente a la del calamar. La pota, que suele ser más grande y dura, es sometida a un procesado con agua y fosfatos para hacerlas más tiernas y blanquearlas. 

Además, la pota, que es más barata que el calamar, suele venderse descongelada, aunque se intenten colocar como frescas.