Vegetarianos en la Edad de Bronce

El análisis de restos óseos de hace 3.800 años en la necrópolis ourensana de Cova do Santo revela que sus pobladores tenían una dieta a base de cereales


Redacción / La Voz

Poca carne y menos pescado aún. La dieta de los gallegos de la Edad de Bronce era fundamentalmente vegetariana, con el trigo como principal ingrediente. Al menos eso es lo que se deduce del análisis de los restos óseos de catorce individuos de ambos sexos que murieron hace entre 3.600 y 3.800 años en la necrópolis de Cova do Santo, en el municipio ourensano de Rubiá. El trabajo, publicado en Journal of Archaecological Science, fue coordinado por la antropóloga gallega Olalla López Costas (Vigo, 1983) en colaboración con investigadores de las universidades de Santiago, Granada y Reading (Reino Unido). En el trabajo se analizaron isótopos estables en el colágeno óseo de los restos hallados en la cueva, una técnica que permite conocer la dieta de antiguas poblaciones a partir de las señales químicas que quedan almacenadas en los huesos.

Los resultados no dejan lugar a dudas y lo que sorprende aún más que la poca ingesta de carne y pescado, sobre todo si se tiene en cuenta que el yacimiento está próximo al río Sil, es la homogeneidad de la dieta en todos los individuos, a diferencia de lo que ocurría en otras épocas, que era más variada. «No tenemos una explicación, pero parece que al menos en esta comunidad la dieta era muy similar entre todas las personas. No sabemos qué pasaba cuando eran cazadores recolectores, al menos no en Galicia, pero en el período romano, que es el siguiente más antiguo que hemos analizado, se observa más dispersión», explica desde Inglaterra López Costas, donde está concluyendo una estancia de investigación en la Universidad de Reading antes de iniciar otra en Suecia.

«Estos pobladores están muy lejos de las sociedades de cazadores-recolectores y vivían fundamentalmente de la agricultura. Su dieta era muy homogénea», constata Antonio Martínez Cortizas, investigador de la Universidade de Santiago que ha colaborado en el estudio. «Comían poca carne -añade-, y tampoco hemos encontrado muchas señales de pescado».

«No existen -matiza Olalla López- diferencias notables entre los individuos en cuanto a la alimentación, por lo que el acceso a los recursos alimenticios pudo ser similar».

Sin rastro de mijo

Los investigadores esperaban encontrar en la dieta de los antiguos gallegos indicios de la ingesta de mijo, un tipo de cereal europeo que ofrecía un mayor rendimiento en los cultivos, lo que ayudaba a fijar poblaciones y a la jerarquización de la sociedad. Sin embargo, no se detectó ningún rastro, lo que hubiera ayudado a clarificar el debate de cuándo se introdujo este tipo de cultivo de verano, al igual que el panizo, en la península. Hasta hace poco se consideraba que se introdujo en la etapa final de la edad de Bronce, aunque el hallazgo reciente de semillas en yacimientos arqueológicos parecen indicar que sucedió antes en el centro peninsular. Aunque no en Galicia.

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