Solo hay un remedio para la resaca... ¡y lo sabes!

Juan María Capeáns Garrido
Juan Capeáns LA VOZ

SOCIEDAD

XOÁN A. SOLER

Sobre sus remedios se ha escrito mucho, pero se ha estudiado poco

04 oct 2014 . Actualizado a las 10:33 h.

Las perrerías que le hacemos al cuerpo al pasarnos con el alcohol son tantas y tan variadas que la ciencia ha tirado la toalla. Ni la medicina ni la industria farmacéutica tienen en su agenda arreglar los problemas de la resaca en el mundo, de ahí que los falsos mitos y los remedios caseros campen a sus anchas por un terreno trillado de tópicos, algunos hasta perjudiciales. Y es que las resacas son como los hijos, cada una es de su padre y de su madre, y no hay dos exactamente iguales, de ahí que ni la más concienzuda combinación de remedios llegue a funcionar plenamente.

Hay tantos tipos de resacas como variedades genéticas, multiplicadas por los diferentes alcoholes, las cantidades, las mezclas y todas las circunstancias que rodean al cuerpo en el momento previo y posterior a la ingesta: «Es simplemente una cuestión de tiempo, el que necesite cada uno para eliminar los tóxicos liberados durante la metabolización del alcohol», resume el hepatólogo Esteban Otero, del Clínico de Santiago. Preguntarle a un médico es el camino más sano para llegar a la frase más manida del día después: «No vuelvo a beber». En realidad, explica Otero, ese tajante rechazo a los excesos que pasados los días se diluye como un azucarillo es bueno, «de otra forma el riesgo de convertirse en un alcohólico con serios problemas sería elevadísimo». Al final, la resaca tiene algo de castigo: El cuerpo las hace, el cuerpo las paga.

Una caña con un pincho de tortilla y estás para otra. Error. «Químicamente no es una solución descabellada, porque alargas la presencia de alcohol en el cuerpo, pero el objetivo es exactamente el contrario, eliminarlo, y lo único que consigues es aplazar el problema», recuerda el especialista en medicina interna. Y se pone serio: «Si después de una ingesta de alcohol el cuerpo te pide alcohol, mal asunto. Tienes un problema grave». ¿Y la comida basura? Una hamburguesa, una pizza, un kebab... Otro error. Un engaño del cuerpo, que en realidad suele estar falto de apetito, con el estómago tocado y la voluntad perezosa. «Por eso preferimos algo sabroso y accesible que algo soso, aunque sea más sano». La clave es ayudar al hígado, no estresarlo más, así que fuera grasas y que pasen las sopas limpias o los vegetales cocidos al vapor.

Devastación total

Dolor de cabeza, sueño, temblores, vista nublada, estómago revuelto, vómitos, fiebre... la resaca total es inabordable. Sí se pueden mitigar parcialmente algunos efectos, pero no hay magia. Las farmacéuticas que han intentado afrontar el problema desde un punto de vista químico han acabado haciendo pastillas muy simples que incluyen vitaminas, cafeína, aspirina... ¿Y el sueño? ¿Y el tránsito intestinal? No existe la solución total. Lo mejor es dormir e hidratarse bien, con agua o con bebidas energéticas que adelantan la reposición de minerales perdidos durante la deshidratación que provoca el alcohol. En cualquier caso, un detallazo que agradecerá el cuerpo será evitar cualquier tipo de medicamento con paracetamol, que pone al maltrecho hígado a cien. Es otra certeza constatada, algo que no se puede decir de uno de los últimos estudios que han removido el mundo hace justo un año y que sitúa al Sprite como la mejor bebida para acelerar el proceso de eliminación de toxinas, batiendo en un experimento a tes y bebidas a base de hierbas. Lo anunciaron unos investigadores de la Universidad de Sun Yat-Sen (Guangzhou), pero la comunidad científica occidental todavía se rasca la cabeza ante tal descubrimiento.

Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que las bebidas oscuras (vino tinto, ron, whisky...) son más propensas a generar resaca que las blancas (vino blanco, ginebra, vodka...); que las mujeres las padecen más porque sufren mayor deshidratación; y que con los años el metabolismo (las reacciones bioquímicas del organismo) funciona peor, de ahí que a partir de cierta edad las resacas sean más duras y duraderas. Es ese momento en el que el cuerpo flojea y eres consciente de que solo hay un remedio contra la resaca... y lo sabes.