El empuje a dar la talla


Antes, el ideal de belleza se tomaba como eso: un ideal. Frente al modelo de actores y actrices, o las profesionales de la pasarela, se admitía la distancia inalcanzable para la mayoría. Esto permitía que las imágenes de estos personajes funcionaran como referencia, pero no como un imperativo mortificante a alcanzar. ¿Qué ha cambiado? Que la época de la belleza como ideal ha dado paso a la época de la belleza como obligación. Ha pasado de ser una posibilidad, o un don de la naturaleza, a algo a construir como sea: incluyendo la transformación quirúrgica del cuerpo o la privación alimentaria.

En esta lógica, la mentira funciona como verdad. Poco importa que se logre con Photoshop, o que la talla esté amañada, respondiendo a las prácticas de vanity sizing. Vivimos en la época de la tiranía de la cifra. Por eso incluso la imagen pierde relevancia frente a la talla o el peso a alcanzar. La obsesión por entrar en una medida aboca, especialmente a muchas adolescentes y mujeres jóvenes, a vivir en la obsesión de dar la talla con el riesgo de que, por mucho que se rebaje, nunca sea suficiente para satisfacer al monstruo que siempre pide un poco más: es decir, un poco menos. Un poco menos que no admite negociación y que, cuando no se logra, inunda de culpa y autodesprecio el pensamiento y la vida.

Que no se engañen, ni nos engañen con sus justificaciones, los impulsores de la talla XXXS (una talla imposible excepto para niñas pequeñas). Lo imposible de lograr puede ser objeto de un impulso irresistible en la sociedad del Impossible is nothing, como nos dice Adidas. Ofrecer una talla imposible puede convertirla en objeto de una atracción mortal.

Psicoanalista y P. clínico

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Tags

El empuje a dar la talla