Aunque a priori pueda parecer apocalíptico, el informe de la Organización Mundial de la Salud no deja de ser real y está basado en las evidencias científicas que distintas organizaciones internacionales recogen a tal efecto. La medicina va a enfrentarse a medio plazo a un problema de una gran magnitud. El incremento en la resistencia a los antimicrobianos no solo se manifiesta en los ya tradicionalmente considerados patógenos hospitalarios, tal y como ocurre con la Pseudomonas aeruginosa, Acinetobacter baumannii o Staphylococcus aureus, sino que otros microorganismos, como enterobacterias del tipo Escherichia coli, o, sobre todo, Klebsiella pneumoniae productora de enzimas carbapenemasas del tipo OXA-48, son desgraciadamente cada vez más noticia por los problemas que generan en forma de brotes hospitalarios, algunos muy severos descritos recientemente en algún hospital de la Comunidad de Madrid. Esta enzima, OXA-48, tiene la particularidad de comprometer el tratamiento con antibióticos del tipo carbapenémicos, fármacos de muy amplio espectro y gran potencia, utilizados para el tratamiento de las infecciones graves especialmente por bacterias Gram negativas.
Un estudio reciente realizado en el seno de la Red Española Investigación en Patología Infecciosa (REIPI) y en los que participa el Servicio de Microbiología del Complejo Hospitalario Universitario A Coruña (CHUAC) pone de manifiesto un aumento espectacular en el número de infecciones causadas por estas enterobacterias productoras de carbapenemasas (especialmente en tracto urinario), habiéndose detectado en al menos 34 hospitales pertenecientes a 23 provincias españolas (datos de finales del 2013). Situación que se agrava por la existencia de otros mecanismos de resistencia a otros antibióticos, concomitantes, en los propios microorganismos aislados.
Germán Bou Arévalo es Jefe de Microbiología en el CHUAC.