Menos integración que la que parece

Úrsula Moreno Berlín

SOCIEDAD

THOMAS PETER

El Parlamento alemán ha dejado de ser monocolor. Desde este lunes forman parte de él dos afroalemanes, los primeros rostros negros en el Bundestag

28 sep 2013 . Actualizado a las 11:11 h.

El Parlamento alemán ha dejado de ser monocolor. Desde este lunes forman parte de él dos afroalemanes, los primeros rostros negros en el Bundestag. Antes del 22 de octubre, fecha límite para constituir la nueva Cámara, estrenarán su escaño Charles M. Huber, democristiano, y Karamba Diaby, socialdemócrata, dos alemanes de origen senegalés.

Diaby abandonó Senegal en 1985 becado para hacer un doctorado en la entonces Alemania comunista. Estudió Químicas, se casó y comenzó a militar en las filas socialdemócratas en el 2008 y hacer política municipal en Halle, en el profundo Este alemán. Sufrió en su propia carne la persecución de neonazis y, sin embargo, se declara muy agradecido a la sociedad alemana. El caso de Charles M. Huber es menos espectacular. Hijo de una alemana y un senegalés, este actor de profesión nació en Múnich. Solo su aspecto delata que tiene raíces extranjeras.

El nuevo Bundestag es más multicultural que el anterior, pero dista de representar a la sociedad alemana. El número de diputados de familias inmigrantes aumentó de 21 a 35, pero teniendo en cuenta que hay 630 escaños, apenas representa un 5,6 % del hemiciclo. En Alemania viven 15 millones de personas con raíces extranjeras y solo 8 millones tienen pasaporte alemán, ya que no basta con haber nacido aquí para obtener la nacionalidad, sino que al menos uno de los progenitores tiene que ser alemán. El proceso para obtener la nacionalidad por otras vías es largo y complicado.