«De 20 chamadas, 18 preguntan por eles», dice el responsable del sector en Galicia
29 ago 2013 . Actualizado a las 11:49 h.«É así e cada día máis». Delfín Fidalgo, presidente de la Asociación Gallega de Cámpings, afirma que, ya sea en la playa o en otros entornos naturales, el futuro de los cámpings -en Galicia hay «uns 102 ou 103»- pasa por las instalaciones fijas. Sobre todo los bungalós, aunque como una evolución de las caravanas. Las tiendas de campaña, por las que siguen apostando generalmente los jóvenes, han dado paso a cierto sibaritismo que, en el caso de las cabañas, responde a distintos motivos: según Fidalgo, evitar la inversión en una caravana que solo se va usar «un mes», incorporarse al turismo de cámping con la «comodidade brutal e a estabilidade» de un bungaló ahora que cada vez se veranea menos días, o bien repartir entre varios el coste de una instalación fija que sería mucho mayor en caso de comprar una caravana. Por supuesto, en Galicia también está el factor de la lluvia. Eso explica que muchos cámpings hayan incorporado ya los bungalós hace algunos años. «De 20 chamadas, 18 preguntan por eles. O cámping que non responda a esa demanda, queda atrás», asegura.
No es que el precio sea mucho más económico que el de un hotel, pero la autonomía y la independencia son claves. «La gente se hace su propia comida, por ejemplo», apuntan desde el cámping Paxariñas, de Sanxenxo. «Tenemos 30 bungalós y todos están ocupados ahora mismo con estancias de dos o tres días», reconocían unas jornadas atrás. Su agosto ha ido bien. En el cámping As Névedas (Baldaio, A Laracha) también los tuvieron ocupados hasta el día 22. Sobre todo, «familias con fillos», procedentes del País Vasco o de Cataluña. No obstante, en el cámping de Bastiagueiro (Oleiros), la demanda de bungalós no fue muy alta este verano. Y es que «falar de Galicia é falar dun continente, depende da zona», reconoce el presidente de la Asociación Gallega de Cámpings. Afirma que el mes de julio «foi malo» para aquellos que viven del turismo nacional. Pero llegó la primera quincena de agosto, y remontó.