El Vaticano «vende» a Francisco

El pontífice pagó la cuenta del hotel como un cliente más, saludó a unos niños y entró a rezar en Santa María la Mayor por una puerta lateral


roma / enviado especial

Después de elegirlo, hay que venderlo. El Vaticano se esforzó ayer por presentar al papa Francisco como un dechado de humildad, aunque esta última no case muy bien con la exaltación hasta el paroxismo que se hizo de sus virtudes. El santo padre argentino madrugó para visitar, poco después de las 8 de la mañana, la basílica de Santa María la Mayor. Lo hizo «en un sencillo coche de la gendarmería vaticana», explicó el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, quien también remarcó que no entró por la puerta principal. «Por una de las laterales, por ahí es por donde el nuevo pontífice de la Iglesia católica ha querido acceder», enfatizó Lombardi.

Francisco fue recibido por el arcipreste de la basílica, el cardenal español Santos Abril. Tras rezar ante el altar y dejar un ramo de flores a la Virgen, saludó tanto al cabildo del templo, confesores y pastores, como a todo el personal que trabaja allí y a los fieles. El papa, destacó el vocero vaticano, viajaba «con un séquito y una escolta mínima», acompañado del prefecto de la Casa Pontificia, Georg Gaenswein (el secretario personal de Benedicto XVI, que estos días está al servicio de su sucesor). «Pero, de camino, el romano pontífice ha vuelto a sorprender al dirigir un cariñoso saludo a unos escolares», explicaba Lombardi.

Luego se dirigió a la Casa Internacional del Clero, donde estaba residiendo antes de comenzar el cónclave. «El papa ha recogido sus pertenencias, ha pedido la factura y ha pagado como un cliente más».

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede insistió en destacar la sencillez y serenidad -más bien frialdad- que caracterizaron el primer encuentro del papa con los fieles, cuando dirigió sus primeras palabras desde el balcón de San Pedro. «El santo padre saludó a la multitud llevando al cuello la misma cruz pectoral que llevaba estos días: no eligió la cruz pectoral del papa para las grandes ceremonias, ni tampoco se puso la muceta roja que puede llevar un sumo pontífice, ni la estola», detalló Lombardi. También consideró significativa la elección del nombre, ligado Francisco de Asís, símbolo de la espiritualidad y la pobreza evangélicas.

Entre los gestos del nuevo papa cabe destacar, prosiguió el portavoz vaticano, que en la Capilla Sixtina un recién elegido Jorge Mario Bergoglio recibió el homenaje y la obediencia de los cardenales «de pie, como ellos, y no sentado en un sitial». Asimismo regresó con el colegio cardenalicio en autobús a la Casa de Santa Marta y no en el automóvil destinado habitualmente al jefe de la Iglesia católica.

«Estilo informal»

Más que lavar la imagen de Bergoglio -de quien no se conocen episodios que la puedan enturbiar-, el Vaticano trata de crear un perfil del nuevo papa, desconocido por la gran mayoría de los fieles. Y para ello, no duda en comparar su «estilo informal» con el de Juan Pablo II, que rompía las previsiones e iba a saludar a las personas sin avisar antes. La Santa Sede aclaró que los encargados de la seguridad del pontífice adaptarán las medidas para protegerlo, para evitar un atentado como el que sufrió el polaco en 1981.

Por otra parte, el papa Francisco continúa alojado en el apartamento pontificio de la Casa de Santa Marta, donde ya durmió la primera noche. Se prevé que pueda trasladarse pronto a las dependencias papales del Vaticano, que están ya prácticamente habilitadas.

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