«En Lugo hace mucho calor»

SOCIEDAD

Oscar Cela

El programa de intercambio Comenius, de la UE, brinda a 6 adolescentes suecos y a 6 lucenses una experiencia para adentrarse en otra cultura y demostrar que hay vida más allá de la crisis

30 ene 2013 . Actualizado a las 15:36 h.

Caj -se pronuncia «cai»- se muestra muy tímido al entrar en el aula. No sabe si podrá hacerse entender. Pero, para sorpresa de profesores y compañeros, en unos minutos logra explicar en un español más que correcto que la comida gallega «está bien», aunque le gusta más la sueca; que en el país escandinavo se desayuna sobre las siete de la mañana, se come sobre las once y se cena de seis a ocho; o que sus compatriotas tienen mayor facilidad con el inglés que los españoles porque «allí en la tele hay muchas películas en versión original». Las ganas de comunicarse en un idioma distinto del sueco y el inglés empiezan a derribar la barrera lingüística con que llegó a España hace veinte días. Caj es, junto con Linda, Felicia, Sandra, Rebecka y Filippa, uno de los seis alumnos del Tibble Gymnasium, un instituto de Täby, en Estocolmo, que estudiará hasta abril en el IES Nosa Señora dos Ollos Grandes, de Lugo, a través del novedoso proyecto de movilidad educativa Comenius, de la Unión Europea. El grupo sueco devuelve la estancia que realizaron de agosto a noviembre seis alumnos lucenses: Alba, Alberte, Alicia, Daniel, Samuel y Susana, de primero de bachillerato.

«No es un intercambio al uso, de los que duran diez días y en los que, sobre todo, hay excursiones. En este tienes mayor integración con el país, el idioma, las familias, la cultura, el sistema educativo...», destaca el profesor Juan Carlos García Lorenzo, que coordina el programa en Lugo.

Sin selección por nota

«Se exige un mínimo, una suficiencia, pero se valoran más otras cosas. A veces quienes mejores notas sacan no son los que más interés tienen en relacionarse con otra gente, en adaptarse a otras costumbres...». Y pone un ejemplo: «Si solo se valorase la nota, puede que Caj no hubiera venido porque su nivel de español no era muy alto, y sin embargo es quien más está mejorando». García y su homóloga sueca, Katarina Fjelkner, llevan 13 años organizando intercambios Suecia-Lugo. Los dos destacan que el objetivo del Comenius no es comparar qué país es mejor o peor. Aunque muchas realidades suecas pongan los dientes largos. «Aquí un divorcio es algo dramático, pero en Suecia los padres siguen siendo amigos», apunta Daniel. «Allí el transporte público funciona genial. Daba pereza volver», comentan Alicia, Alba y Susana.

La riqueza está en la diversidad y todo depende del prisma con el que se mire. Por eso, los jóvenes suecos aseguran que están tan felices aquí como lo estuvieron los lucenses allá. «En Lugo hace mucho calor», sonrieron las jóvenes suecas en un día que en la ciudad amurallada amaneció a 8 grados. Un «horno» comparado con los 3 bajo cero que hay de media en enero en Estocolmo.