El riesgo de las chuches de playa

SOCIEDAD

Un helado, un paquete pequeño de patatas y unas gominolas suman la mitad de las calorías que debe ingerir un niño de 5 años en todo el día

23 ago 2012 . Actualizado a las 18:28 h.

Un helado, un paquete pequeño de patatas fritas (30 gramos) y unas gominolas. ¿Qué pequeño no suma aportes de este tipo a su dieta en verano? Casi todos, pero para un niño de 5 años, por tomar una referencia, supone en torno a la mitad del aporte calórico conveniente para una jornada completa. Aunque depende de la edad, el sexo o el nivel de actividad física, con 5 años deben ingerirse unas 1.500 kilocalorías, según apuntan varios expertos. Esos tres pequeños caprichos, sumados, aportarían casi 700 (163 las patatas, 326 los cien gramos de gominolas y 200 el cucurucho). Otro ejemplo: 100 gramos de caramelos duros serían 235 kilocalorías.

«En verano, los niños no tienen trabajo y además dejan los comedores escolares, donde la ingesta está controlada... Hay más libertad», apunta Ovidio Vidal, jefe de Endocrinología del Chuac. Pese a que no hay un estudio científico por estaciones, la tendencia está constatada. Hay que comer de acuerdo a lo que el estío ofrece -frutas de temporada, por ejemplo-, «pero es cierto que los niños no son dados a tomar más ensaladas o verduras en este tiempo, como pueden hacer los adultos», completa. Más bien al contrario, se inclinan -ellos y sus padres- por helados o dulces y productos de fácil digestión, como pastas, pizzas, hamburguesas... «Aprovechan así las vacaciones, en las que no se cocina tanto», explica.

Con Ovidio Vidal coincide la pediatra Rosaura Leis: «En verano, el control de la dieta es prácticamente nulo. Los niños eligen qué quieren comer, incluso se les da dinero para ello, y lo que compran no es fruta, sino bollería industrial o dulces». Son productos que habría que tomar «esporádicamente y en pequeñas cantidades, pero la realidad es que no solo son ingeridos una vez al día, sino que incluso se repite», confirma.

Si el menor incrementase su actividad física (yendo a la piscina o a la playa...), el aporte calórico de las chucherías se reduciría, pero lo que se está dando, en cambio, es el extremo contrario: pequeños que pasan de las actividades extraescolares al sedentarismo de unos meses de vacaciones que suelen disfrutar «tumbados en el sofá y viendo mucho tiempo la televisión».