A-cero se vuelca en la arquitectura modular, un sistema de edificación que puede suponer un revulsivo para el sector de la construcción
23 ago 2012 . Actualizado a las 12:33 h.Una vivienda se puede levantar en ocho horas. Lo demostró ayer Joaquín Torres, director del estudio A-cero, en Oleiros (A Coruña), donde en una sola jornada se colocaron los módulos que componen una de sus casas basadas en los principios de la construcción industrializada. Las piezas de este mecano doméstico llegaron por carretera desde Onda (Castellón), donde A-cero Tech -la división del estudio dedicada a la arquitectura modular- tiene una factoría de la que salen unidades de salón, cocina, habitaciones o garaje, como si fuera la cadena de producción de una planta de automóviles.
Uno de los camiones góndola, que transportaba un elemento clave para la sujeción de los módulos, se averió a una hora de A Coruña. A pesar del contratiempo, la vivienda quedo terminada a media tarde y solo quedarán los remates de ensamblaje y acabado.
La vivienda instalada es el modelo estándar Basic, uno de los más modernos diseñados por A-cero Tech, con una superficie de de 115 metros cuadrados y un precio de 118.000 euros. Los acabados exteriores escogidos por la propietaria -quien no conoció personalmente al arquitecto hasta ayer- son el Euronit cemento y carpintería negra. Además, la vivienda cuenta con garaje, porche exterior y cubierta transitable.
Torres decidió apostar por la arquitectura modular tras la muerte de Luis García Cereceda, promotor de la urbanización de lujo La Finca, en las afueras de Madrid, donde A-cero ha cimentado su éxito en el sector de la construcción de alto standing. «Vi que tenía que empezar a hacer algo con el tema del prefabricado porque me parecía que el proceso de construcción tradicional era muy largo y traumático, un punto de conflicto con los clientes», explica el arquitecto.
Frente a las desventajas del ladrillo, la construcción industrializada permite la producción en taller y el montaje en obra, con tiempos más cortos y mejores resultados en cuando a calidad y precio. Todo está controlado y diseñado de antemano, por lo que no existe lugar a la improvisación. A-cero se encarga de todas las fases, desde el proyecto a la fabricación, montaje e incluso la decoración final, si el cliente lo desea.
«Estamos haciendo casas pequeñas como esta, pero también viviendas de mil metros cuadrados, oficinas, un club de pádel... Esto es una manera nueva de construir, que se puede hacer de mayor o menor calidad», afirma Torres. «Lo que pasa es que en España el prefabricado todavía tiene muy mala imagen», añade.
En Japón, más del 40 % de la edificación ya se hace con arquitectura prefabricada, y en Alemania supera el 30 %. «En España es complicado -señala el director de A-cero-, porque todo está enfocado al proceso artesanal, desde la formación del arquitecto hasta las licencias de los concellos. Todo está organizado para que el tiempo sea un factor secundario en la construcción, y hoy el tiempo es fundamental en la vida de todos».