Unas 150 personas participaron en una jornada para «singles» en la ría de Vigo
23 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Eran las once de la noche del sábado y más de un centenar de personas aguardaban en diferentes y diseminados grupos en el muelle de Vigo a la espera del Barco del Amor, un nombre destilado evidentemente de aquella adictiva y acaramelada serie televisiva norteamericana de los años 80. Estaban ellos y ellas en pequeños corros (los de las chicas eran sin duda mayores en número) a la espera de que el ambiente marinero, la ría, la medianoche y en parte la música, el cátering y las bebidas servidas a bordo ayudasen a los corazones a bombear un poco más de hormonas estimulantes para el amor.
Lo que antes se llamaría, en el Medievo, amor a primera vista, como el que se profesaron Romeo y Julieta, ahora es amor a primera pista -la de baile, claro- que el barco en sí, de la empresa Nabia, fletó para la llamada Love Boat Party.
Se trataba con esta novedosa experiencia de dar un servicio a los singles de ambos lados de la ría de Vigo. Había pasajeras y pasajeros de Cangas, Moaña y de Vigo. La llegada de la nave de la empresa organizadora Nabia fue recibida con mayoría de vítores y con algunas quejas por el retraso indebido, de casi media hora. El barco llegó decorado para la ocasión, con luces de fiesta en los costados y apostando por un volumen XL de la música para aclimatar y ambientar a todos aquellos que decidieron participar.
«Yo solo pienso hablar con los guapos -decía una de las chicas entre un corrillo entregado a su monólogo». En otro grupo hablaban de otro tema paralelo: «Esto no es como aquello de lo de la caravana del amor, nosotras vamos a pasarlo bien y no a buscar el amor de nuestra vida o a salir del barco con un novio bajo el brazo; o quizá sí». Entre los chicos, los comentarios eran escuetos. Todo lo contrario que las chicas. Apenas algunas interjeciones y sonrisas, o a lo sumo adverbios telegráficos. Iban, además, por parejas.
A falta de datos concretos y oficiales de la empresa Nabia, la experiencia resultó gratamente satisfactoria para los asistentes, que fueron devueltos a la realidad a eso de las dos y media de la noche. Cada plaza en la Love Boat Party costaba 30 euros. Pero lo relevante, además de dar una posibilidad de servicio a los singles, la idea de fondo es que la ría de Vigo también sirva como escenario de nuevos negocios de ocio marítimo y no solo para el transporte de viajeros entre ambas márgenes.
Un precio razonable
El precio de 30 euros por persona para participar en la experiencia de la «Love Boat Party» es más que ajustado, teniendo en cuenta la multiplicidad de servicios que se desplegaron ante los invitados que habían pagado su entrada.
Espacio más que de sobra en un barco de gran tamaño
El espacio que la organización calculó para que los pasajeros estuviesen cómodos en todo momento fue el correcto. El barco en sí tiene dos cubiertas, una al aire libre, lo que hizo más romántico el paseo nocturno por la ría de Vigo.