Llega el fauno festeiro

SOCIEDAD

Animadores disfrazados amenizan las ferias gallegas, en las que se han convertido en uno de los principales reclamos

21 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

No es fácil de seguir, avanza a chimpos, pero es casi imposible no verlo si anda cerca. El Fauno nació hace tres años como una evolución artística impulsada por Antón Cotos Valladares, vecino de Coirós (A Coruña), tras desarrollar una imagen que comenzó a utilizar para su grupo musical, Pan de Capazo, una formación con recorrido internacional y dos discos en el mercado.

A pecho descubierto, con unas orejas desmesuradas y unos pantalones de lana que ayudan a esconder los zancos que le permiten avanzar a ritmo acelerado, es una de las recreaciones festeiras que se pueden ver por las principales fiestas gallegas en verano. Corrió por las calles de Lugo, entre romanos y castrexos en el Arde Lucus. Por eso de que quedaba cerca de casa formó parte de los personajes de ficción de la Feria Franca de Betanzos, ayer estaba en la Feira das Marabillas de A Coruña y el fin de semana visitará la de Corcubión. Su gira continuará por Porto do Son (28 y 29), Muxía (11 y 12) y la zaragozana Puebla de Alfindén (15 a 17 de agosto), en una agenda con días marcados hasta octubre y que compagina con la gira de su grupo.

Un zancudo gaiteiro

«Quería un zancudo, algo animal, da terra, e ao traballar coa compañía de teatro de Pista 4 dixéronme que o meu eran os zancos de rebote, para facer as acrobacias», apunta acerca de sus orígenes fantásticos. El momento «bóvido ou cabrón», señala, va ligado a su faceta como gaiteiro, porque es un fauno gaiteiro como reivindicación contra el abandono del rural. De ahí, dice, surgió la idea del fauno, cuyos orígenes sitúan algunos expertos en un dios ligado al cuidado del ganado y de los campos, y también a la leyenda de la ninfa Siringe y el origen de la flauta de pan y la musica de viento.

El fauno Antón no siempre va solo ni siempre toca. Para algunos espectáculos se transforma en cuentacuentos, y para otros ha conseguido un adlátere, un trasgo al que da vida Héctor Cantos, otro componente de Pau de Capazo que ahora vive en Huesca pero que se traslada sin problemas cuando es necesaria su presencia. Ambos se dejaron caer la semana pasada por el Nordestazo de Malpica e irán juntos a Corcubión y a Porto do Son.

Este hombre-cabra dice que sus historias versan sobre la personalidad de los propios trasgos y se le puede oír hablar de sus enfrentamientos con Apolo, otro dios, y revela en plan spolier que él nunca gana. «O instinto, o corazón, nunca gana á lóxica e estamos condeados a que Apolo trunfe e que me engane sempre», explica sin un ápice de desconsuelo.