Simón aboga por retomar la ley de atención al final de la vida
01 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Pablo Simón Lorda, miembro del Comité de Bioética de España, profesor de Bioética de la Escuela Andaluza de Salud Pública y uno de los autores de la ley andaluza de muerte digna, ofrecerá esta tarde, a las 20.30 horas en el Colegio de Médicos de A Coruña, una conferencia abierta al público sobre La atención al final de la vida.
-¿El proyecto de ley sobre la muerte digna sigue adelante?
-Está totalmente parada, la andaluza se aprobó y Navarra y Aragón también la aprobaron. No sé si el nuevo Gobierno la retomará, desde luego entre las prioridades de la ministra de Sanidad, en su comparecencia, no estaba.
-¿No se corre el riesgo de que personas en situación terminal se trasladen a comunidades que sí cuentan con ella?
-Sí que es posible que se dé algún fenómeno de turismo sanitario en este sentido. Hay que esperar a ver la reconfiguración del espacio sanitario en el nuevo contexto de crisis para ver si se produce. A mí me parece más preocupante que no hayamos avanzado en regular cuestiones que siguen sin estar claras en la regulación jurídica de aspectos de la muerte, como la limitación del esfuerzo terapéutico, la sedación paliativa o la retirada de tratamientos. Con el abandono de la ley general, perdemos una oportunidad de dar un paso muy importante en aspectos sobre los cuales hay consenso básico en la sociedad española, dejando por ahora asuntos como la eutanasia o el suicidio asistido para otro momento, porque exigen reformar del Código Penal.
-¿La sociedad no está preparada para ello?
-Todas las encuestas dicen que hasta el 60 % de la población no vería mal regular la eutanasia en ciertos supuestos. Puedo entender que para los Gobiernos es un tema complejo, significaría un enfrentamiento abierto con la Iglesia; puedo entender que no se quiera entrar en la eutanasia, pero no que no se quiera entrar en todo lo demás cuando hay acuerdo y tres comunidades ya lo han regulado.
-¿Por qué no se hace?
-Las decisiones, cuando son políticas, por desgracia muchas veces están más vinculadas a intereses políticos que al bienestar de los ciudadanos. Hay cosas muy curiosas. La ley andaluza se tramitó en la primera mitad de la legislatura: se aprobó por unanimidad salvo tres artículos. Sin embargo, Aragón la tramitó al final, con las elecciones en el horizonte, y el PP votó en contra de un texto de ley exactamente igual. El posicionamiento, en este caso del PP pero podría haber sido cualquier otro partido, parece que estaba más vinculado al cálculo electoral que al contenido de la ley. Además, el pensamiento de algunos es que aprobar la ley de muerte digna, dejando al margen la eutanasia, necesariamente llevaría a dar el segundo paso. Por eso no quieren dar el primero.
-De esta forma, ¿no se genera confusión a pacientes y médicos?
-E inseguridad. Y cuando hay confusión e inseguridad se pueden producir actuaciones inadecuadas, que ante un enfermo terminal un profesional se niegue a dar sedación paliativa porque creerlo delito, o caer en la obstinación terapéutica y generar un sufrimiento inútil.
-¿Cuándo cree que se abrirá el debate de la eutanasia?
-Es difícil saberlo. El PSOE ha dado muchos tumbos, de reclamar una comisión de investigación a que desapareciese del programa y votar en contra de la resolución de IU. Y del PP conocemos su posición, que entiendo y respeto, abiertamente contraria. Pero creo que toda la regulación que votaron a favor en Andalucía la podían asumir. Demostramos a los obispos que no había ninguna contradicción con el catecismo. Con el PP en el Gobierno, entiendo que queda completamente excluido por un tiempo que se regule la eutanasia, pero me gustaría que aceptaran que lo demás no es incoherente con su ideario político.