Un pirata irrumpe en el carnaval

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

SOCIEDAD

La ciudad del Lérez recupera la figura del bucanero gallego Benito Soto

16 feb 2012 . Actualizado a las 11:00 h.

Pontevedra tiene nuevo disfraz para estos carnavales. Y lo ha conseguido reciclando del baúl su pasado pirata, al recuperar la figura del sanguinario bucanero local Benito Soto (1805-1830), considerado «el español más legendario de la piratería» y cuya ejecución en la horca en Gibraltar puso oficialmente el punto final al pillaje a gran escala en el Atlántico.

Soto inspira la Noite Pirata con la que el Ayuntamiento quiere reforzar la velada del martes del carnaval, una vez que la Mostra da Parodia, otro de los platos fuertes del entroido, se ha trasladado al viernes. Así, una reproducción de su temible barco, el Burla Negra, recorrerá esa noche las principales calles y plazas del centro histórico, con una tripulación dispuesta a reclutar nuevos miembros entre los asistentes a la fiesta. De todo este montaje se encargará el grupo Troula Animación, que ha reconvertido una nave con la que ya realizaban uno de sus espectáculos en el nuevo buque de Soto. «En cada plaza se harán unas pruebas para aquellos que quieran unirse a la tripulación -señala Diego Roca, del citado grupo-, y un número teatral cómico».

Pero la idea es más ambiciosa. A los hosteleros de la zona se les ha propuesto engalanar sus establecimientos con motivos piratas, y también a los ciudadanos a escoger ese disfraz para la noche. Se trata, como dice Roca, «de convertir Pontevedra en una ciudad pirata». Carmen da Silva, la edila de Fiestas, señaló que se ha apostado por esta Noite «porque ten unha vinculación importante coas lendas da cidade» y también porque es un disfraz económico para que los ciudadanos se impliquen.

Referente en Cádiz

El de Pontevedra no es el único entroido que ya tiene un referente en Benito Soto. Hace un siglo que en Cádiz el Tío de la Tiza y su peña los Anticuarios hicieron popular la copla de «aquellos duros antiguos que tanto en Cádiz dieron que hablar...» y que aludía a la gran cantidad de monedas acuñadas entre 1752 y 1757 que aparecieron en 1904 en la playa de Santa María, donde había embarrancado el barco del pirata en 1828.

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