Consuma su propia energía

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Imagínese que no tenga que pagar la factura de la luz a lo largo de su vida, y ni tan siquiera la de la calefacción. Pues no hace falta que se lo imagine, sino que ahora mismo es posible y absolutamente legal tras la entrada en vigor del decreto de autoconsumo energético. La solución para librarse de la compañía eléctrica pasa por instalar un panel fotovoltaico en el tejado de su casa o en el de su edificio o, si puede, un miniaerogenerador eólico, o un sistema de cogeneración o de biomasa. Hace falta, cierto, una fuerte inversión inicial que dependerá de cada caso, pero que en algo más de diez años acabará amortizando. Y se librará para siempre de las facturas.

Hasta ahora, el usuario que instalaba un panel fotovoltaico en su vivienda -la única opción que hasta la entrada en vigor del decreto estaba recogida por ley- estaba obligado a conectarse a la red y a vender la electricidad que generaba a una operadora eléctrica, con lo que obtenía un beneficio. Pero con el autoconsumo energético ya no es necesario. Cualquier usuario, una familia o una comunidad de vecinos, podrá utilizar la energía que genere el equipo que haya instalado para su propio consumo.

Sin embargo, la normativa actual solo ofrece estas dos opciones: o vender la electricidad que se produce a una compañía o utilizarla para autoconsumo. El panorama cambiará dentro de unos meses, probablemente antes de junio, con el nuevo decreto de balance neto, que regulará las condiciones administrativas, técnicas y económicas del consumo de la energía eléctrica producida en el interior de la red de un consumidor para su propio consumo. En esencia, y según el borrador del proyecto, si un usuario genera con su propio sistema un excedente de energía recibirá a cambio un derecho de consumo, no una una remuneración, que le permitirá utilizarlo cuando su propia red sea deficitaria y necesite energía del exterior. Es como una especie de compensación.

El autoconsumo aún es algo simbólico en España, pero para José Luis García Varas, portavoz de Energía de Greenpeace y miembro de la Plataforma para el Impulso de la Generación Distribuida y el Autoconsumo Energético, se trata de una opción que acabará imponiéndose en el futuro. «Es algo imparable -explica- porque las instalaciones, en el caso de las fotovoltaicas, son cada vez más económicas: de hecho, su coste se ha reducido a la mitad en diez años; y porque el suministro de la red es cada vez más caro».