Sin alternativa a las prótesis

sara carreira j. gómez REDACCIÓN / LA VOZ SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

A pesar de los avances en lipoimplantes, el gel cohesivo de silicona es aún la opción más habitual para el aumento de volumen de las mamas

17 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

No hay nada mejor que el gel cohesivo de silicona para aumentar el volumen de las mamas. Ni el riesgo de encapsulamiento -una contracción muy molesta que ocurre a veces- ni la aparición de vez en cuando de algún delincuente que quiere ahorrar en el relleno -como ocurrió ahora con las prótesis PIP- son inconvenientes de peso para los cirujanos plásticos. Estos usan también otras veces las prótesis de suero -bolsas de silicona que se rellenan de suero en la misma operación- y con menos frecuencia los lipoimplantes de grasa, pero en general siguen siendo partidarios de la silicona.

Javier Cerqueiro -especialista en cirugía plástica, estética y reparadora, miembro de la sociedad médica española Secpre y la internacional Isaps- estuvo recientemente en Nueva York en una reunión de expertos sobre los nuevos avances en su campo y apunta que las conclusiones no varían.

Es cierto que la seguridad de los injertos de grasa propia está garantizada, a pesar de los miedos de los últimos años: «Ha habido un debate -explica Cerqueiro- sobre si el injerto graso podía alterar las imágenes de una mamografía y hacer creer al radiólogo que había lesiones cancerígenas cuando se trataba de grasa muerta calcificada. Sin embargo, los radiólogos disponen hoy de aparatos lo suficientemente precisos para que no haya errores, y hay un consenso global entre estos especialistas en que los injertos de grasa son una técnica segura desde ese punto de vista». Otra cosa es que sea la panacea: «Los lipoimplantes pueden valer para rellenos pequeños, porque por una parte hay que tener grasa en otra parte del cuerpo para usarla [muchas mujeres jóvenes que aumentan el volumen de sus mamas son muy delgadas y no tienen grasa acumulada en otros puntos] y por otra se pierde parte del volumen con el tiempo, y además a veces hay que hacer varias intervenciones». No hay duda de que los injertos de grasa tienen enormes ventajas: «Dejan pocas cicatrices, no hay posibilidad de encapsulamiento y por supuesto no hay rechazo».

Esto hace que los cirujanos la vean como una opción aceptable, pero solo en algunos casos, como son las reconstrucciones de la mama tras una mastectomía parcial.

Cada caso es diferente

Por lo demás, Cerqueiro comparte la opinión general de los especialistas de todo el mundo de que las prótesis de silicona y suero salino aplicadas por cirujanos de garantía son las que mejor se adaptan al grueso de las pacientes. Con todo, recalca que es necesario «estudiar cada caso con detenimiento, porque a veces ni siquiera hace falta un aumento de volumen», ya que el problema radica en que las mamas se van cayendo con el paso de los años y una operación para reafirmar el pecho hace que este parezca haber aumentado de volumen.

Una vez que se opta por el aumento con una prótesis, las combinaciones son muy variadas: «Hay que elegir material, forma, perfil, acabado, volumen y hasta colocación», resume Javier Cerqueiro. Esto hace que sea importante estudiar el caso de la paciente para que el resultado sea a la vez natural y satisfactorio: una chica muy delgada y con muy poco pecho puede ser candidata a la prótesis anatómica mientras que otra paciente de su misma estatura con una complexión más atlética tal vez se encuentre mejor con una prótesis redonda. Encontrar el implante adecuado es, por tanto, un trabajo conjunto de médico y paciente, y que esta tiene que reclamar.

250 c.?c.

En España los médicos suelen colocar prótesis -ya sea de gel de silicona o de suero- de entre 125 y 450 centímetros cúbicos, aunque los volúmenes más habituales son los intermedios, entre 250 y 300 centímetros cúbicos. En Estados Unidos hay clínicas que colocan hasta 5.000 c.?c.