Ella es del tipo de mujeres que te está dejando y te pide que la lleves al aeropuerto.
Y Houseman es del tipo de hombres que la lleva. Volví a casa algo más tarde de lo habitual y me la encontré esperando en la salita, sentada en el brazo del sofá, con un pitillo encendido en una mano y un mini gin-tonic en la otra. A su lado, en el suelo, la sansonite negra de ruedas y el bolso grande de piel de avestruz. No me dio tiempo a decir nada.
-¿Me llevas al aeropuerto?... A Alvedro? Me voy a Barcelona.
-Hola? ¿A Barcelona? -pregunté como si no estuviera sorprendido.
-Hola? sí? Me voy a casa de Pilar? ya sabes, Pilar, la de Barcelona.
-¿Pilar? -Ahora sí estaba sorprendido, pero traté de no alterarme -¿La que no hay dios que aguante y que no te extraña que siga sola?
-Mi amiga Pilar... Voy a pasar unos días en Barcelona? Tengo que darle una vuelta a todo esto? No sé qué nos está pasando? Tengo que aclararme? Ya lo hemos hablado?
-Claro... La vida que llevamos no tiene mucho sentido.
- Sí? -y se quedó ahí clavada, sin acabar una frase que estaba a punto de salir.
- ¿A qué hora tienes el vuelo?
-A las seis cuarenta. Tendríamos que salir ahora? ¿Seguro que no te viene mal? ¿No quieres picar algo?
-Tomo algo de fruta y arrancamos.
Estaba guapísima. El pelo negro recogido, botines de tacón fino, vaqueros viejos ajustados, camiseta blanca y la cazadora corta de cuero marrón. Perfecta. Acabó la copa de un trago, se echó el bolso al hombro y agarró la maleta. Montse ya no bebe cerveza. Ahora solo toma gin-tonics de London con Fever Tree y una cortecita de lima. Nos lo enseñó un guía de Kananga que conocimos en Uganda este verano. Un chico muy majo de Barcelona. Es muy importante echar la tónica con cuidado sobre una pajita o una cucharilla? Es para que no se rompan las burbujas. Yo pongo los cinco sentidos, pero siempre se me rompen las burbujas y con las burbujas todas rotas ya no es lo mismo. No tiene nada que ver.