El equipo catalán no ha sido el primero en realizar operaciones en corazones de bebés, ya que, aunque pocas, se vienen practicando en Estados Unidos, en otros países europeos y en Madrid, solo que la técnica empleada ahora es más sofisticada y menos invasiva. El nuevo tratamiento consiste en operar el feto entre las 20 y las 28 semanas de embarazo dentro del vientre de la madre. Con ello se evita la muerte fetal y también la atrofia que, de otra manera, sufriría el corazón. El procedimiento favorece el crecimiento normal del ventrículo izquierdo en el transcurso del embarazo.
La estenosis aórtica crítica, que así es como se denomina este fallo cardíaco, no es frecuente, pero tampoco rara, ya que se calcula que uno de cada 5.000 fetos la sufren. Si no se trata, el 20 % de los que la sufren no llegan a sobrevivir. Pero los que lo hacen y se convierten en bebés tampoco tienen muchas expectativas. «El 80 % de estos fetos nacen vivos, pero con el ventrículo izquierdo, que es el que lleva la sangre a todo el organismo, muy dañado. Su infancia es muy dura y entre el 30 % y el 40 % mueren antes de los diez años», explica Eduard Gratacós, del Hospital Clínic. Gratacós cree que ahora también hay una esperanza para ellos.