Comer lo justo, ni mucho ni poco, con un control

La Voz

SOCIEDAD

Que la malnutrición de las madres induce a adultos obesos es algo que ya se había probado hace mucho. La primera observación llegó años después de la Segunda Guerra Mundial, cuando en los mozos holandeses llamados a cumplir el servicio militar se había detectado un sobrepeso anómalo. Después de las oportunas averiguaciones se comprobó que eran hijos de mujeres que habían sufrido la hambruna de la posguerra. Lo que no se sabía era hasta qué punto podía producirse este efecto. La respuesta la acaban de facilitar los investigadores españoles: basta con una ligera reducción calórica de las gestantes, del 20%, para que sus hijos, varones fundamentalmente, sean obesos adultos.

El riesgo futuro puede evitarse con un adecuado control del peso durante la gestación, para lo que es necesario seguir las directrices alimentarias que fijen los ginecólogos. «Lo primero -apunta el investigador Andreu Palou- es llegar al embarazo con un peso adecuado, porque en esta etapa lo que no se pueden hacer es experimentos. Hay que controlarlo, y no comer ni mucho ni poco».

La investigación se probó en crías de doce madres diferentes de ratones divididos en dos grupos de seis. A uno se sometió a una dieta estándar y a otro a una reducida en un 20% de calorías. Los hijos machos del segundo grupo presentaron un mayor peso corporal a los cuatro meses, incremento que fue mayor aún a los seis.