«El cáncer se vencerá desde varios frentes, no con un tratamiento mágico»

Ángel carracedo dirige la fundación de medicina Xenómica, que atiende a 16.000 pacientes de toda españa. Asegura que el gran reto está en la búsqueda de los genes de las enfermedades comunes y en conseguir una atención personalizada con fármacos a la carta


Tiene la amabilidad y la sencillez como una vestimenta pegada a sus gestos, a su sonrisa. Se le nota feliz, moviéndose por unos pasillos como termiteros tecnológicos, buscando algún lugar un poco alejado del continuo trajín de cada día en la Fundación de Medicina Xenómica de Galicia. Una torre de Babel donde coinciden quince nacionalidades. Es como una pequeña ONU que busca respuestas en muchas especialidades. Al final, Ángel Carracedo se detiene en un pequeño despacho. «No es mío. Yo no tengo, pero da igual, nos va a servir. Adelante», nos invita. Luego, nos introduce en su mundo, en el que pasa más de 14 horas diarias.

-Lo más importante de este lugar es el capital humano de un grupo, que es extraordinario. En la fundación, atendemos a 16.000 pacientes al año de todos los hospitales de Galicia y de muchos otros lugares de fuera de la comunidad. En la práctica, lo que más tratamos son enfermedades genéticas hereditarias, algo más de trescientas. También, diagnóstico prenatal y oncohematología, fundamentalmente leucemias. En la parte forense, pruebas de paternidad y de criminales e identificación, a veces a instancias de otros laboratorios que no las pueden resolver. Hay 14 grupos con científicos principales que tienen sus propias líneas de investigación, entre ellas, el cáncer, enfermedades psiquiátricas, neurológicas y también en farmacogenética. Queremos conocer cuál es el componente genético de la enfermedad común.

-Se ha dicho que la investigación de la Universidad no es rentable, pero aquí obtienen y venden patentes. ¿Es el camino?

-Pertenecemos a dos instituciones. Parte de la gente está ligada a la fundación y otra a la Universidad. Es algo complicado porque dependemos fundamentalmente de proyectos de investigación en convocatorias de financiación pública, tanto en el ámbito español como en el gallego, el europeo o el norteamericano. Medirnos con otros grupos por recursos es algo duro y difícil. Cuando veía algunos similares al nuestro, pensaba cómo era posible que silo dependieran de un 30% de recursos competitivos en convocatorias públicas? La clave es que tenían otro porcentaje igual en mecenazgos. Comprendimos que había que patentar, poner en el mercado lo que hacemos, no solo publicar.

-Con buenos resultados. Recientemente han obtenido dos premios por la comercialización de chips para detectar el cáncer de tiroides y el de colon.

-Sí, es una consecuencia del programa Diana, que tiene la intención de buscar productos para patentarlos. Hace unos días nació el primer hijo de ese programa, que es de farmacogenómica. Es una patente que tiene cobertura mundial y que permite detectar el cáncer folicular de tiroides y subclasificarlo mejor. Estamos haciendo este tipo de cosas y el diagnóstico de distintas enfermedades.

-¿El cáncer puede ser definitivamente erradicado?

-En el cáncer se está haciendo un esfuerzo múltiple de investigación desde muchas perspectivas. Nosotros, desde el punto de vista genómico, pero no es la única vía para abordarlo. Es un problema biológico complejísimo porque afecta a la parte más íntima de nuestras células. Queda mucho por hacer todavía. La quimioterapia sigue siendo muy agresiva y con efectos secundarios. No creo que aparezca un descubrimiento mágico que permita curarlo. Un cáncer son muchas cosas a la vez, pero habrá avances, pasito a pasito, que nos permitan mejorar los diagnósticos, hacerlos más precoces, así como los tratamientos. Ese es el futuro. Vamos a vivir, sobre todo en oncología, una medicina más personalizada . Es un avance importante de una ciencia grande como la farmacogenómica.

-¿En ese futuro se evitarán los cánceres hereditarios modificando la carga genética o es ciencia ficción?

-Modificando la carga genética, no, porque esta prohibido por la legislación existente, que impide alterar la línea germinal. No sería responsable hacerlo, pero sí se puede predecir un cáncer hereditario en personas sanas para que puedan tomar sus decisiones y prevenirlo. También hay que preguntar a la gente si se quiere o no hacer el análisis. Primero informar y, luego, dejar decidir libremente.

-¿Debe limitarse la investigación científica o todo lo que se puede hacer se acaba realizando?

-Lo importante no es limitar la investigación, sino algunas de sus aplicaciones. No es legal modificar la línea germinal, coger un embrión y modificar el ADN, y dudo que fuese factible. Me parece bien que se imponga límites, y no comparto que todo lo que se puede hacer se acabe haciendo, ni es razonable. Hay que reflexionar sobre las consecuencias éticas y sociales que puede tener el adelanto.

-Arsuaga sostiene que el cambio evolutivo del hombre está en la manipulación genética. ¿Lo cree?

-Me parece bastante impredecible y eso sí que es ciencia ficción. El cambio ya se ha producido. Pasamos de una selección biológica a una cultural. Sería parecido a lo que Huxley señala en su Mundo feliz. No lo veo, o no quiero verlo, y me resistiré a verlo.

-Sin embargo, Craig Venter, uno de los pioneros en ADN, sostiene que ya se han dado los primeros pasos para la creación de vida artificial con la generación en el laboratorio de un genoma sintético.

-Es cierto. Son pasos preliminares en los que se aprecia un futuro comercial si se consolida una idea tan genial como crear cromosomas artificiales que funcionen. Falta mucho más de lo que se traduce por la información de los medios, pero lo que se busca, en definitiva, es comercializar tecnología y no creo que afecte a lo que es un hombre en esencia.

-Un temor es el posible uso de las compañías de seguros del conocimiento genético de una persona o el derecho de las empresas a hacer este tipo de análisis a sus empleados.

-No se debe discriminar a nadie en el trabajo por su componente genético, pero en cuanto al seguro, el tema es más discutible. Hay otros problemas éticos del día a día. En Europa, en España, ya existe una base de datos de ADN: ¿quién debe estar y para quién? En el Reino Unido, un conductor que se salte un stop va a parar a esa base. Otro tanto ocurre con las pruebas de paternidad. ¿Puede un padre hacerlo a escondidas de la madre? Son ejemplos de que la práctica resolución de las cosas va más deprisa que la reflexión y la legislación.

-¿En qué porcentaje se cumple la posibilidad de tener una enfermedad hereditaria?

-En muchas enfermedades sí se cumple, pero en otras tantas no se produce. Sabemos que en un cáncer de mama o de ovarios la persona va a tener más de un 80% de posibilidades de contraer esa herencia. Es lo que llamamos en genética la penetrancia, pero, asimismo, hay que tener en cuenta otra cosa importante: todos los casos pueden ser predecibles.

-¿Es legal obtener el perfil genético de un posible delincuente?

-Sí, y creo que es ético, aunque hay discusiones al respecto. Lo hicimos en el 11-M con objetos personales que aparecieron en una furgoneta que contenía explosivos. Averiguamos que era norteafricano, probablemente argelino, su estatura y el color de ojos. Fue detenido y acertamos. También nos requirieron para colaborar en el tsunami asiático. Cada vez se investiga más en rasgos personales. Es tan legítimo como una prueba testifical, una herramienta que tiene la policía para restringir el número de sospechosos.

-¿Y esos datos también se incluyen en el banco?

-No. Solo se puede guardar información que identifique al individuo de forma genérica, pero nada de enfermedades, ni rasgos físicos.

-¿Con esa herramienta se puede saber cómo eran físicamente personajes como Colón, el obispo Zurita o los prehistóricos de Atapuerca?

-No es algo que me apasione y muchas veces no encuentro sentido a saber si Colon esta enterrado en Sevilla o en Santo Domingo. No tiene más interés que el puramente histórico e incluso parece absurdo saberlo si todos están contentos. Es como si nos preguntamos si está aquí el sepulcro de Santiago Apóstol. Hoy podría saberse, pero es un riesgo, porque igual es el cuerpo de un judío, un semita o cualquier otro. Menudo disgusto. Prefiero la investigación más antigua. Es importante saber cómo era la gente que vivía aquí hace dos mil años, o de dónde procedemos y cómo fueron las migraciones humanas. Tenemos una línea muy importante de genética de poblaciones que trata de contribuir al desarrollo de esas migraciones, que a veces se confunden con los pueblos. Cuando me dicen que éramos celtas, contesto que la genética no habla de eso, solo de dónde venimos.

-¿Cúales son los retos actuales de la genética forense?

-Tiene muchos más la genética clínica. La forense ha llegado a un 98% de eficacia. Solo hay un pequeño porcentaje de casos donde se puede fallar: ante una cantidad mínima de ADN, mezclas o degradación. En la clínica, faltan más cosas por averiguar y vamos a vivir una revolución espectacular. Con esfuerzo se va a avanzar en el conocimiento de la enfermedades normales, no en las hereditarias, como esquizofrenia o diabetes.

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