A los pubs se les bajaron los humos

María Vidal Míguez
María Vidal A CORUÑA/LA VOZ.

SOCIEDAD

Los bares y restaurantes se enfrentaron la noche de Reyes a la primera juerga nocturna del año sin tabaco. Resultado: locales menos abarrotados y aceras llenas

07 ene 2011 . Actualizado a las 16:01 h.

La polémica ley antitabaco superó su prueba de fuego la pasada noche de Reyes, ya que en una velada tan mágica el humo se esfumó de las cafeterías, pubs y restaurantes. En un recorrido por algunos establecimientos del centro de A Coruña, donde hasta la tarde de ayer no se había notificado ninguna sanción, los hosteleros apuntaron que solo habían tenido que recordar a algún despistado que la nueva normativa impide fumar en los locales públicos cerrados. Los clientes están concienciados y hasta ahora no se ha producido ningún conflicto con algún fumador que quisiera encender un pitillo dentro del local. «Solo hemos tenido que informar a dos personas que no se puede fumar aquí y muy amablemente han apagado sus pitillos y han salido al exterior», apunta José Luis Macías, del Tío Ovidio. Pedro, de A Cova Céltica, también destacó la reacción modélica de los fumadores. «A xente tómao ben. É cuestión de cambiar as costumes». Esta última idea es compartida por la mayoría de los fumadores.

Aún así la polémica está servida y los debates se repiten en las puertas de los locales, y es que en este principio de año las aceras están más concurridas que los propios pubs. «La parte buena, el lado social y que fumas menos, pero lo malo es que si quieres fumar a la vez que hablas con tus amigos no puedes. Es acostumbrarse», comentó Xacobe Pereiro. Su amigo Miguel Silvestre Prado lo interrumpió para apuntar que «en Irlanda una ley menos restrictiva que esta hizo que cerraran el 20% de los bares del país. Si en España pasa eso ahora mismo...». Aún así hay quien, como Fernando Mahía, opina que los dueños de los bares tenían que poder ejercer su libre derecho a dejar fumar o no en sus bares.

Entrada la madrugada, la calle de la movida nocturna por excelencia, la del Orzán, era un claro ejemplo de las situaciones que se repetirán a partir de ahora como consecuencia de la ley promovida por Sanidad. Grupos de amigos apilados en las puertas de los locales, copa en mano debatiendo sobre la normativa que los obliga a disfrutar del «vicio» en la calle.