La sardina, como antes del euro

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira REDACCIÓN/LA VOZ.

SOCIEDAD

En las lonjas se subastó ayer tanto pescado, 200.000 kilos, que se vendió en las plazas más barato que en el año 2000

23 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los ciento y pico cerqueiros gallegos estaban contentos ayer porque la captura de sardina había sido buena. De hecho, en Portosín destacaron precisamente la cantidad del pescado que les entró, 43.000 kilos en una sola jornada. Claro que nada que ver con A Coruña donde, a pesar de no ser habitual en los últimos años, se subastaron 90.000 kilos en la lonja; a pocos kilómetros, en Sada, un puerto tradicional en días como hoy, se llegó a los 50.000 kilos, todo un récord.

Obviamente, esta abundancia se tradujo en precios bajos. Bajos para los pescadores, que se la sacaban en lonja a 3 euros o 3,5 como mucho; bajos para los placeros que no la colocaban a más de cinco; y bajos para los compradores, para quienes cinco euros ya no es dinero en una plaza. La cuenta es, además, sencilla: en el 2000 el día 22 de junio la sardina se vendía en las plazas a 1.000 pesetas, porque aún no había euro, que de haberlo serían 6; y un año después, tal día como ayer costaban en el mercado unas 800 pesetas, más o menos los cinco euros de esta semana. De eso hace diez años, y en cuestión de precios poquísimas cosas se mantienen.

En el resto de las lonjas gallegas la jornada no estuvo tan animada. En Vigo, por ejemplo, entró poco producto, solo 2.000 kilos, que cotizaron al alza, tanto que en la plaza se despachaba hasta a 8,5 euros; en Celeiro se subastaron mil kilos, algo más que en Marín, que rondó los 800. En Burela no entró nada de sardina y en Ribeira apenas 4.000 kilos. Quitando el caso vigués, en el resto de los mercados la protagonista de esta noche rondó los cinco euros.

Las explicaciones de por qué el precio del pescado es de las pocas cosas que se mantiene desde el euro son bastante complejas, pero en lo que a la sardina se refiere, un profesional del sector lo resumía ayer de forma muy gráfica: «A culpa é dos centros comerciais grandes, que compran sardiña boa, sardiña do Mediterráneo, outra conxelada e outra de catro o cinco días, e mestúrana toda e poñen uns prezos moi baixos. Como normalmente o que vai comprar 50 quilos non é para comela el, pois tampouco lle mira moito a calidade», y según esta teoría esto desestabiliza el mercado tradicional. Además, apunta una pescantina, «a xente non quere gastar, e se a sardiña vai moi cara, pois toma churrasco».

¿Y cuál es la mejor sardina para esta noche? El refranero español tiene la respuesta: «Por San Juan, la sardina moja el pan». Es decir, el pescado debe tener unos altos niveles de grasa para que potencien al máximo su sabor.

Por eso es tan aconsejable su consumo, y no solo el día 23, porque la humilde sardina tiene ácidos grasos omega 3 que regulan el colesterol y los triglicéridos, los males que acechan las arterias gallegas; además, aportan proteínas en abundancia, así como vitaminas del grupo B (B1, B3 y B12), y por supuesto de los grupos A, D y E, garantizando una mejor absorción del calcio en los huesos, algo necesario en la sombreada Galicia.

Solo hay una salvedad: quienes tengan el ácido úrico alto deben abstenerse de su consumo abundante so pena de sufrir un ataque de gota.