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Crece la controversia ante el calentamiento global
04 dic 2009 . Actualizado a las 09:32 h.Phil Jones, director de la Universidad de Investigación sobre el Clima de la Universidad de East Anglia, ha exagerado los datos sobre el incremento de las temperaturas para realzar la teoría del cambio climático. Un hacker descubrió la mentira infiltrándose en sus correos electrónicos, circunstancia que han utilizado los negacionistas para hablar de una conspiración mundial de científicos para fomentar el miedo del calentamiento global.
La polémica está servida, pero ¿es lícito cuestionar una teoría formulada en 1896 por Svante Arrhenius y contrastada con múltiples evidencias a lo largo de los últimos treinta años por el error de un investigador que lo que probablemente buscaba era protagonismo? ¿Se equivocan los más de 4.000 científicos que hace solo dos años consensuaron un copioso documento en el que se constata que el planeta se enfrenta a un cambio climático acelerado e irreversible causado por el hombre con su emisiones de CO 2 a la atmósfera? ¿Es acaso el cambio climático una confabulación científica mundial? Y si lo fuera, ¿qué ganarían con ello? Y ¿qué negacionista ha logrado difundir un estudio en una revista científica de relevancia, avalada por pares? Ninguno hasta ahora, porque para ello se le exigen pruebas.
Hace años, el Gobierno de Bush presionó a destacados científicos, tanto de la NASA como de la nada dudosa Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) para eliminar de sus informes frases como «cambio climático» o «calentamiento global» y censuró estudios que ponían en evidencia la gravedad del problema. Y detrás estaba la poderosa industria petrolera.
Lo que se puede cuestionar es el ritmo del calentamiento o cuáles serán sus impactos (desiguales), no su existencia. No existe, de hecho, ninguna explicación alternativa que justifique no la situación futura, sino ya la actual.
La temperatura del planeta ha aumentado 0,7 grados en el último siglo, pero lo peor es lo que ha ocurrido a partir de los años setenta. En Galicia, por ejemplo, las temperaturas avanzan desde entonces a un ritmo de incremento de casi 0,5 grados por década, al margen de que, por la variedad natural, haya unos años más fríos que otros. Ni los ciclos solares, ni las erupciones volcánicas han influido en el calentamiento como lo ha hecho la concentración de CO2 en la atmósfera.
Existe un dato relevante: hace 17.000 años, la concentración de CO2 en la tierra era de 200 partes por millón (ppm); hace 12.000 se elevó a 280 y se mantuvo en esa cifra hasta 1750, coincidiendo con la revolución industrial, cuando el hombre empezó a emitir dióxido de carbono.
Desde entonces y hasta ahora ha aumentado en 107 partes por millón. Es la mayor concentración conocida en 650.000 años sin que haya causas naturales de por medio.
Lo que tendrían que explicar los escépticos es cómo sería científicamente posible alcanzar esa concentración de gases sin que no tuviera un efecto directo en el incremento de las temperaturas. Pero no hay explicación.