El genoma del mildiu abre la vía para crear tubérculos resistentes al parásito
10 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Surgió en las tierras altas de México y dio al salto a Europa, vía marítima, hace 160 años para convertirse en una plaga de alcance mundial. Una peste que provocó la hambruna de Irlanda de 1840 y que desembocó en la muerte de más de un millón de personas y una posterior emigración masiva hacia Estados Unidos. Y ni aún hoy en día se ha conseguido erradicar. Es el patógeno Phytophthora infestans , más conocido como mildiu, el auténtico azote de las patatas, que cada año arruina cosechas y causa pérdidas millonarias a los agricultores. El único tratamiento es a base de productos químicos, cada vez más sofisticados, pero también más costosos y que incluso pueden no llegar a tiempo si el hongo aparece de forma temprana. Pero el mildiu tiene a su enemigo en su propio genoma, que por primera vez acaba de ser secuenciado por un equipo de investigadores del Instituto Broad de la Universidad de Harward y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en una investigación que hoy publica la revista científica Nature . El trabajo supone un avance fundamental en la lucha contra este agresivo patógeno, ya que en el futuro, en cuanto investigadores de todo el mundo se pongan a trabajar en la secuencia genética, se podrán desarrollar nuevas formas y medios para contrarrestarlo. El mapa genético de este hongo puede ayudar a explicar por qué ha sido tan «agresivo, virulento y persistente», y contribuir así a obtener plantas más resistentes, según afirma el científico James Carrington, de la universidad estatal de Oregón (Estados Unidos), quien también participó en el proyecto. Pérdidas millonarias Así también lo cree el director de la Estación Fitopatológica do Arriero (Pontevedra), Pedro Mansilla, quien asegura que la investigación «es muy interesante y abre todo tipo de perspectivas para el tratamiento del mildiu», un agente biológico que además de a las patatas afecta a los tomates y a otras plantas solanáceas. El parásito causa incluso hoy en día pérdidas superiores a cuatro mil millones de euros en la agricultura mundial. Y Galicia no está libre de este problema, más bien al contrario, ya que por sus condiciones climáticas, de humedad, lluvia abundante y temperaturas benignas, ofrece las condiciones propicias para el desarrollo del patógeno en los cultivos. ¿Qué cabe esperar a partir de ahora? «Conocer las distintas secuencias del genoma de un organismo nos puede permitir mediante manipulación genética crear patatas resistentes a la enfermedad, y esto es muy importante», responde Pedro Mansilla, quien también matiza que aún habrá que esperar cierto tiempo para que del conocimiento del genoma se deriven resultados prácticos. En cualquier caso, todos los investigadores del mundo lo podrán tener a su disposición para trabajar con él y desarrollar sus aplicaciones, una posibilidad que también baraja el centro gallego. «Nosotros -apunta Mansilla- estamos trabajando en temas similares con nuestro equipo de biología molecular, no lo hacemos con la patata, pero estaremos atentos». La secuenciación del genoma del conocido como tizón de la patata también abre la posibilidad para diseñar nuevos productos de base biológica más selectivos.