De la Vega dice, sin aportar datos, que el cierre de Garoña es irreversible

La vicepresidenta señala, en alusión a Rajoy, que ve inimaginable que alguien «pueda revocar esta decisión»


La decisión de cerrar la central nuclear de Garoña, la más antigua de España, en el 2013 es «definitiva» e «irreversible», aseguró ayer la vicepresidenta primera del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, un día después de que se anunciase una medida que no ha contentado a nadie y de que el líder del PP, Mariano Rajoy, advirtiese de que si llegase al poder apoyaría la continuidad de la planta.

En un mensaje lanzado a Rajoy, De la Vega reiteró que se trata de «una decisión política que está basada en la legalidad y que atiende a criterios de vida útil, sostenibilidad, medio ambiente, técnicos y de seguridad». Lo hizo en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en el que se analizó el plan de reindustrialización previsto para la zona. Ante la posibilidad de que un cambio de Gobierno pudiera decidir la continuidad de la planta, respondió que no es «imaginable» que «alguien» pueda revocar esta decisión, algo que desde el punto de vista jurídico cree que no sería posible y, además, sería «irresponsable» y poco «razonable».

Luego recordó que «un Gobierno del PP cerró la central de Zorita y entonces era bueno» y hoy «un Gobierno socialista cierra Garoña y es muy malo». Lo que no dijo De la Vega es que el PP clausuró Zorita previo informe desfavorable del Consejo de Seguridad Nuclear, órgano supervisor que en esta ocasión sí avaló una prórroga de diez años para Garoña. Tampoco explicó en qué se basó para justificar la «irreversibilidad» de la decisión del actual Gobierno, cuando no existe ningún blindaje administrativo que impida revocarla a otra Administración, como podría ser una del PP salida de las urnas en el 2012. El cierre tampoco es irreversible desde el punto de vista técnico. En marzo del 2011 se hará la última parada técnica de la central para proceder a la recarga del combustible, lo que permitirá su pleno funcionamiento hasta marzo del 2013, momento hasta el que será operada por Nucleonor. Además, antes de desconectarla de la red seguirá operativa durante al menos año y medio más para quemar al máximo el combustible y minimizar los residuos. En todo este plazo sí es posible una marcha atrás. Técnicamente no hay nada que lo impida.

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