El 28% de los diagnósticos de sida en España llegan tarde para conseguir la máxima eficacia terapéutica
SOCIEDAD
En el VIH, el tiempo es vida. Mientras la detección precoz del virus causante del sida ayudar a reducir la mortalidad a corto plazo (56% menos), el diagnóstico tardío se asocia a un peor pronóstico: hasta un 77% de fallecimientos relacionados con la enfermedad puede ser atribuido a ese retraso. La situación preocupa seriamente en Europa, donde entre un 15% y un 38% de los pacientes (28% en el caso de España) reciben el dictamen médico cuando la infección está ya en fase avanzada y se hace más difícil conseguir éxitos terapéuticos. Especialistas europeos han debatido el problema en un encuentro en Old Windsor, al oeste de Londres, sobre el tratamiento del VIH en pacientes con diagnóstico tardío. Y han dejado claros dos mensajes. El primero, las graves consecuencias de ese retraso en la detección: más riesgo de morbilidad y mortalidad por sida, más peligro de enfermedades no ligadas al VIH, peor respuesta a la terapia antirretroviral, más coste sanitario y más riesgo de transmitir el virus a otras personas. Y el segundo, la urgente necesidad de aumentar la conciencia de la población y de la propia profesión médica para «hacer el test del sida más fácil y accesible para más gente» y así «tener oportunidad de tratamiento». Lo subrayaron Margaret Johnson, del hospital londinense Royal Free Hampstead, y Jürgen Rockstroh, de la Clínica Universitaria de Bonn, que también abogaron por unificar la definición de diagnóstico tardío y las recomendaciones de a quién hacer la prueba. El test consentido Pero todavía hay división de opiniones, aclaró Santiago Moreno, del madrileño Hospital Ramón y Cajal. Mientras Estados Unidos apuesta desde el 2006 por realizar el test en cualquier centro sanitario mientras la persona afectada no se niegue (eso ha permitido rebajar del 40% al 7% la gente que sale sin hacerse la prueba de las clínicas de enfermedades de transmisión sexual), Europa prefiere definir una serie de patologías «indicadoras que aconsejan el test» y que el médico de familia debería conocer para sugerirlo. «Mucha gente seropositiva no se hace la prueba hasta muy tarde», remarcó Johnson, que cifró en un 30% las personas europeas con VIH que no han sido diagnosticadas. Y eso sucede incluso en países con tratamiento gratuito. El común denominador es que la tardanza empeora el escenario terapéutico.