La paciente italiana, cuyo destino había provocado una polémica nacional y una disputa política, murió mientras el Senado italiano debatía una ley que habría forzado a los médicos a continuar alimentándola. La carrera contrarreloj del Gobierno de Berlusconi para evitar que se cumpliera la voluntad de la familia de Eluana Englaro, avalada por una decisión del Tribunal Supremo, recorrió ayer sus últimos metros. Ayer se presentaba en el Senado el proyecto de ley que el Gobierno había aprobado de urgencia. A la comisión de estudio llegaron más de mil enmiendas. La principal, firmada por el Partido de la Libertad, Liga Norte y UDC, proponía volver a conectar a Eluana Englaro a la alimentación artificial. En el momento del debate, el presidente del Senado, Renato Schifani, fue informado de la muerte de Eluana y, tras conocer la noticia, todos los senadores se pusieron en pie y guardaron un minuto de silencio. Después Schifani expresó su solidaridad con el padre, Giuseppe Englaro, y dijo que «este es un momento de reflexión en el que todos, comenzando por los políticos, deben reflexionar sobre el derecho de la vida y la muerte». El vicepresidente del grupo conservador en el Senado, Caetano Quagriello, tomó el micrófono y denunció que «Eluana no ha muerto, sino que ha sido asesinada», a lo que Ana Finnochiaro, del Partido Demócrata, le respondió que «continuaban haciendo el enésimo acto de carroña política sobre la muerte de Eluana». La Cámara de Diputados también mantuvo ayer un minuto de silencio. Tras el debate de ayer, hoy debía votarse el proyecto de ley en una sesión prevista para las cinco de la tarde. De prosperar, apenas una hora después, la Cámara de Diputados debatiría el texto.