La Junta de Castilla y León no hace lo suficiente para conservar la especie, según los ecologistas

X. L.

SOCIEDAD

Sobre el atropello de este oso subadulto, el presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), Roberto Hartasánchez, asegura que habrá «que acostumbrarnos a verlo, pues la población asturiana aumenta y, con ella, estos animales amplían su área de campeo. En otros países con mayor densidad de osos, los atropellos son habituales y aquí las grandes infraestructuras cuentan con pasos adecuados, por lo que podrían ser casuales, igual que ocurre con los jabalíes».

La preocupación de Roberto Hartasánchez también era patente tras conocer el caso en Vega de Valcarce: «A pesar de que tenemos mas de cien osos en Asturias, hace años que aquí nunca pasa nada con ellos, ni son tiroteados, ni atropellados, ni envenenados. En cambio, en Castilla y León, con muchos menos plantígrados, a cada poco aparece uno patas arriba. No parece que la Junta haga lo suficiente para conservar la especie».

Un tiroteo en el 2006

Sigue sin resolverse el caso de otro macho adulto que apareció muerto en mayo del 2006 en esa misma zona de los Ancares leoneses. Aquel oso, encontrado por unos excursionistas tirado en un camino había recorrido montaña arriba un largo trecho tras ser tiroteado, muriendo a causa de un disparo. El caso, investigado por el Seprona, lo instruyó un juzgado de Ponferrada.

En la frontera de Asturias con Galicia, en Ibias, la Fundación Oso Pardo también ha retirado numerosos lazos ilegales. Otro punto crítico para la supervivencia del oso es Palencia, donde aparecieron otros dos osos muertos el año pasado. Uno envenenado en Polentinos y otro en Resoba. En Polentinos habían muerto otros dos durante el 2005, por disparos y veneno.