Los ruidos más rápidos del campo

SOCIEDAD

Luis Vázquez, vecino de Fisteus, en Curtis, se impuso en la edición número 18 de la carrera de segadoras que pone el colofón a la Romería Labrega da Chaira, en Guitiriz

11 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Se correra como fai ruído, estabamos apañados». Porque la segadora de Antonio Veres, una BCS Olimpia de veinte años, es puro tunning aplicado a la maquinaria agrícola. Lo que más llama la atención en este vehículo de tres ruedas es el turbo que le ha instalado su propietario, una modificación que consigue una velocidad de vértigo de 25 kilómetros por hora. Eso y una enorme pegatina en el peine de segar que dice: www.tractorgalicia.com.

En la Romería Labrega da Chaira, los espectáculos centrales son las carreras de carrilanas de madera y, sobre todo, la de segadoras. La fiesta se celebra en la carballeira de O Cancelo desde hace dieciocho años y no falta de nada. El presidente de la Asociación Cultural e Medioambiental de Os Vilares, Jesús Veres -padre de Antonio y ex campeón de segadoras del mundo mundial-, explica que este año solo se han animado tres pilotos, y hay un motivo. Desde el año pasado les exigen que cada uno de los vehículos disponga de su propio seguro y, aunque la asociación costea la mitad de este gasto, el papeleo supone un freno importante a la hora de anotarse. Pero eso no le quita emoción a la carrera.

En la fórmula 1 de las segadoras de Guitiriz, las favoritas son las Bertoline, las Special K (que se llaman como unos cereales) y las BCS. Lo bueno que tiene ser solo tres es que la plaza en el podio está asegurada: Luis Vázquez (un todoterreno que llegó desde Fisteus, en Curtis, y que el año pasado fue segundo, pero que ganó en carrilanas y quedó primero en el concurso de baile); Antonio Veres con su turbodiésel, y Óscar Picado.

La prueba se desarrolla cronómetro en mano. La organización marca un circuito que hay que completar en el menor tiempo posible. Es espectacular la maniobrabilidad de los maquinillos. Al tener tres ruedas, dos delanteras y una trasera, pueden girar en redondo, salvar desniveles... La pericia del conductor es tan importante como la máquina. Óscar Picado, que fue el primero en salir, tardó cinco minutos y cinco segundos en dar las dos vueltas. «Veño por vir, porque este chisme non anda nada», decía Óscar que, no obstante, ya estaba contento porque quedó primero en las carrilanas.

La turbodiésel de Antonio Veres acortó el crono y lo dejó en tres minutos y 38 segundos, no estuvo mal. El público aplaudía a rabiar cuando el veterano piloto pasaba como un rayo por el camino de la carballeira. Aunque partía como favorito, finalmente se impuso Luis Vázquez, que hizo las dos vueltas en dos minutos y 54 segundos. Justo al llegar a la meta, su máquina volcó aparatosamente, pura adrenalina. Pero no pasó nada.

El de Fisteus se llevó los 120 euros del primer premio y reinó la deportividad. Los de la organización quieren que el año que viene aumente el número de participantes en una prueba que, sobre todo, es singular. Si los de Escairón ya han conseguido que su carrera de burros sea sonada, los de Guitiriz, a motor, no van a ser menos.