Las mejores olas se cogen en Galicia

Antón Bruquetas

SOCIEDAD

La dirección y fuerza del mar, el viento y la morfología del fondo influyen en la calidad de las olas

05 ago 2008 . Actualizado a las 13:03 h.

Galicia es un referente en el mundo del surf europeo. Sus playas están señaladas como uno de los lugares del continente más privilegiados para la práctica de este deporte durante el verano. Los testimonios de los mejores surfistas de la comunidad atestiguan que los arenales gallegos no tienen, por lo menos en lo relativo a la frecuencia de las olas, nada que envidiar a las playas francesas o portuguesas.

La calidad de las olas a la hora de surfearlas depende de tres factores principalmente: la dirección y fuerza del mar- swell en la terminología anglosajona, predominante en el surf-, la dirección del viento y la morfología del fondo sobre el que rompe la ola. La ausencia de borrascas durante el verano provoca que la intensidad con la que el mar golpea la costa se reduzca notablemente. Por ello, cobra especial relevancia que las playas estén orientadas al noroestes, dirección habitual del mar, para que recojan la mayor cantidad de olas posible. Es el caso, por ejemplo, de Doniños, Pantín, Río Sieira o Razo.

Pero tan decisivo para una buena ola como la fuerza del mar es la dirección del viento. El terral - offshore , para los surfistas-, que sopla desde la playa hacia el mar, es el preferido. Peina las olas y las hace romper en el momento justo. En verano, el predominante, que va asociado a las altas presiones, es el nordeste, por lo que los arenales que aguantan esta dirección se encuentran entre los predilectos para los practicantes de surf.

En este sentido, el pontevedrés Milo Castelo, actual campeón gallego de la especialidad, asegura que las playas de Doniños en Ferrol y Campelo en Valdoviño son de las que dejan una gran impresión durante esta época del año. «Las zonas de Ferrolterra y la de A Coruña poseen las mejores playas de Galicia para el verano, ya que reciben antes y con mayor intensidad la fuerza de mar, y sus arenales se resguardan del nordeste. Creo que las sesiones de mayor calidad de las que disfruté fueron en Doniños y en Campelo donde algún año surfeé hasta quince días con olas de gran nivel», apunta Castelo.

En cuanto a la forma del fondo, se trata de un factor variable porque los bancos de arena suelen cambiar de ubicación a lo largo de la temporada. Sin embargo hay playas como Pantín, en el municipio de Valdoviño, donde se celebra todo los años una prueba de nivel internacional, que mantiene condiciones similares a lo largo del tiempo lo que le hace estar entre las más demandadas. Aunque, en este capítulo, las olas de mejor calidad suelen ser las que rompen sobre un fondo rocoso. Pero las que ahí en los más de 1.500 kilómetros del litoral gallego funcionan de forma más regular durante el invierno, la primavera y el otoño. La más conocida es la Machacona en Viveiro.

A la calidad contrastada de las olas hay sumarle que, por ahora, Galicia es un destino relativamente aguanta bien la llegada de los turistas en busca de olas. «Durante el verano, Galicia no tiene nada que envidiar a Francia o Portugal, que, quizás cuentan con mayor solera en el mundo del surf. Pero además, aquí aún estamos libres de la masificación que asola otras partes de Europa. Te puedes despertar y dar un baño con cinco o diez personas. Un auténtico lujo que no durará mucho», comenta Milo Castelo. El pontevedrés señala que quizás otra de las grandes virtudes de la costa gallega sea que sus olas son aptas para todos los niveles de los practicantes de este deporte.

La afición al surf no para de crecer en Galicia y ya hace años que se han superado las 1.000 licencias. Pero son muchos más los practicantes. Algunas estimaciones apuntan a que más del 60 por ciento de los surfistas no participan en las competiciones.