Las playas fluviales se dotan de servicios para competir con la costa

SOCIEDAD

Desde este año, la Consellería de Sanidade controla de oficio la calidad del agua de la zona de ocio de los ríos

22 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

En Galicia no solo hay playas marítimas, sino que la comunidad también dispone de un amplísimo y variado catálogo de rincones fluviales aptos para el baño. Casi la totalidad corresponde a zonas destinadas desde siempre al ocio de los vecinos, aunque acondicionadas en los últimos años para atender las demandas de los ciudadanos. La inversión es mayor en las zonas alejadas de la costa, pues sirve como alternativa a las playas marítimas para amplias áreas de población; así, ocurre que ciertas playas fluviales tienen más gente de lunes a viernes que los fines de semana. Es una forma de evitar atascos diarios en las carreteras que llegan al mar.

La Xunta controla de oficio la calidad del agua en 55 puntos, y lo hace todas las semanas en la temporada de verano. Según sus análisis, no hay ningún recinto con agua en malas condiciones, aunque no en todos la calidad es perfecta (en muchos se limita a ser buena).

Lo que no hay es un distintivo tipo bandera azul que analice la calidad de los servicios de cada lugar y proponga una serie de criterios para atender al visitante. Por eso, hay tanta variedad como falta de información.

Acondicionadas

Hay un mínimo, y consiste en que la zona de baño esté saneada, el entorno luzca un césped cuidado y disponga de bancos, mesas y papeleras. A partir de ahí, poco más. Algunos cauces cuentan con chiringuito que abre en los momentos álgidos, hornos para barbacoas y baños públicos. Hasta ofrecen socorristas los fines de semana.

El siguiente escalón de la calidad es el más complicado de conseguir y hay pocas alternativas. Las playas fluviales más completas disponen de varias opciones de ocio, tipo alquiler de patinetes, plataforma en medio del río (solo si es embalse), juegos infantiles de diferente estilo y algunos, como los de Melide, Vilalba o A Veiga (Ourense), un tobogán de gran tamaño.

Más raro todavía es encontrar piscinas situadas en paralelo al río, aunque en muchas zonas se sustituye este servicio por un área acotada -incluso con suelo de piedra- que cubre poco y está pensada para los más pequeños de la casa.