Cambios de hora y de algunas costumbres ayudan a disfrutar mejor de un país donde la comida es abundante, el tráfico, infernal, y el servicio, muy bueno
16 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El primer consejo y el más evidente es el cambio de hora. Portugal tiene un huso horario más acorde con el ciclo solar y vive en una hora más temprana que Galicia. Así que, al cruzar la frontera, atrase una hora su reloj.
Comer
Cuidado con los horarios de las comidas. Los portugueses comen a la una. O incluso antes. Si se pone a buscar un restaurante a las tres de la tarde, puede tener problemas y acabar comiendo donde no quería. Algo así pasa con la cena, que también se adelanta al menos una hora sobre la costumbre española.
Conviene también ser precavidos al pedir la comida. Lo normal es que el camarero deje unos entrantes en la mesa antes de servir la comanda: aceitunas, queso, paté de sardina... Si quiere prescindir de ellos, tendrá que rechazarlos explícitamente. Suele ser una opción razonable, porque las raciones portuguesas son, normalmente, extraordinarias y el comensal acaba lamentando haberse cebado con el aperitivo cuando llega lo que pidió. Los portugueses saben que los gallegos agradecen la abundancia por lo que es mejor pedir con una cierta mesura. En general, el servicio es muy bueno en toda la hostelería y resulta sencillo encontrar donde comer bien a precios ajustados.
Combustible
Si va a viajar en coche, tenga en cuenta que el combustible está sustancialmente más caro en Portugal. Conseguirá algún ahorro si entra en el país vecino con el depósito lleno.
Conducir
Los portugueses no han conseguido gratuitamente su fama de conductores agresivos. Si ocupa el carril de la izquierda en una autopista o no se arrima a la derecha en una carretera general, pronto tendrá un vehículo literalmente pegado a la trasera de su coche. Ceda el paso y sea prudente. Los guardias portugueses tienen fama de estrictos.
Tabaco
Los portugueses estrenaron este año una ley similar a la española que prohíbe fumar en lugares públicos y ha colocado en la mayor parte de los establecimientos de hostelería el cartel que impide el uso del tabaco. Al contrario que en España, donde la mayor parte de los bares permiten fumar, en Portugal hay muchas más restricciones, especialmente en aquellos lugares donde se sirven comidas. Por cierto, el tabaco también es más caro que en España.
Dormir
Si piensa pasar alguna noche en Portugal, los hoteles de 4 estrellas son una buena opción ya que suelen ofrecer una interesante relación calidad-precio. Los portugueses tienen muy en cuenta el turismo familiar, por lo que no resulta difícil encontrar establecimientos donde es posible alojar en una habitación doble a una pareja y a dos hijos de hasta 16 años, lo cual supone un precio sumamente atractivo. Oporto, con una gran oferta y buenas comunicaciones con su entorno, puede ser una buena base de operaciones.